RECETARIO PARA INDEPENDIENTES

La democracia colombiana es insipiente y además atraviesa una crisis que de tan prolongada ya es crónica. Los principales líderes de izquierda y derecha están altamente cuestionados, las instituciones parecen al servicio de unos y en contra de otros, perdiendo así todo tipo de credibilidad, los medios de comunicación han tomado partido del lado del poder, y los partidos políticos no dejan de ser clanes que operan al estilo de las mafias.

Y de este convulsivo panorama han sacado provecho la delincuencia que además ha cooptado valiosos espacios institucionales, los poderosos grupos económicos que ven en la debilidad de los protagonistas y del mismo sistema la forma más expedita de sacar partido, y, sobre todo, y los más peligrosos, los políticos populistas que habilidosamente muestran tener distancia frente a lo tradicional y se venden como independientes y adalides de la justicia social.

Y lo tienen aprendido:

Para ser un independiente simplemente hay que memorizar un discurso que diga que se está en contra de la corrupción y que no hace parte de ningún partido.

Para ser un independiente hay que hacer campaña a pie, repartir propaganda en persona y tomarse foto con los niños en las calles.

Para ser un independiente hay que saber a quienes se les prohíbe robar, o mejor a quienes se les permite.

Para ser un independiente hay que acabar con lo bueno de la herencia y dejar la olla pelada para el que venga.

Para ser un independiente, hay que hacer alianzas con anónimos acaudalados, a los que después hay que pagarles la financiación de la campaña, así sean de otro lado.

Para ser un independiente hay que convencer a la gente de que el mundo nace y muere con él.

Para ser un independiente hay que decirle a la gente que las empresas estatales están en manos de la clientela burocrática y que hay que enajenarlas para salvarlas (dárselas a los amigos).

Las esposas de los independientes deberán procurarse una secretaría o una dependencia gubernamental para hacer servicio social.

En resumen, se debe tener el ego bien alto, unos amigos que financien la campaña y un cuero duro para posar siempre como un héroe.

Adolfo Ospina

Licenciado en Educación Español y Literatura de U de A, apareció hace unos 4 años a este proyecto. Especialista en pedagogía de la lengua escrita de la Universidad Santo Tomás, Ambientalista y defensor de los derechos de los animales, peor que Vallejo.