viernes, febrero 23, 2024

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PENDEJADITAS QUE SE ME OCURREN

Por: Adolfo León Ospina Mejía
Ciudadano de a pie

INVITACIÓN

Estamos a las puertas de unas nuevas elecciones de cargos públicos, en las que todos debemos -¿tenemos el derecho?- participar; sin embargo, me pregunto ¿participar en qué?, ¿de qué?; en realidad, ¿decidimos en el devenir del país?

En honor a la verdad, no. Nosotros, los colombianos del común, y con esto me refiero a ejecutivos, empleados, estudiantes, campesinos, obreros, integrantes de la fuerza pública, etc, simplemente somos un medio de legitimación de los representantes de los grupos dominantes que son quienes eligen, que son quienes avalan a un candidato (diría grupo de candidatos), que enfrentan una contienda electoral. Y es que la democracia colombiana, (para no meterme en camisa de once varas), no es tal, por lo menos mirada desde el ideal democrático del antiguo pueblo griego. Nuestra democracia es la dictadura de un grupo dominante, (plutocracia), que presenta un resorte cuyo elástico está determinado por el mismo grupo.

La democracia colombiana es risible, si observamos, sin mucho detenimiento, los candidatos a los cargos que están en disputa, no encontramos nada diferente: en Medellín, dos exalcaldes, y un continuista, (que miedo), ¡ah! Y un candidato que lleva varios intentos y que es quien realmente le da sustento a la democracia. Y que decir de los candidatos a la gobernación de Antioquia, un exalcalde, exsenador, y un típico representante de la clase dirigente del país son los más opcionados, y esto se repite en todo el país, para la muestra algunos ejemplos: en Barranquilla, el candidato de los CHAD, en Santander, Serpa, en Cali, los LLoreda y en la capital, ¿hay otra cosa? Hasta acá se podría plantear que esto hace parte del ejercicio democrático de un estado que permite la presencia de cualquiera a una candidatura. Pero es democrático un gobierno avalado, elegido y sostenido por el paramilitarismo como lo es el actual, y con esto no se pretende entablar el ya quemado debate de si Uribe es o no de aquí o de allá, porque Uribe, duélale a muchos, no es el gobierno, es el representante del poder ejecutivo y ya, pero lo que no se puede permitir, en un estado verdaderamente democrático, es que sus tres componentes estén, comprobado ya, influenciados por un grupo armado al margen de la ley.

Hablar de democracia en Colombia es bien discutible, diría más bien no es posible y es que un país en el que se haya dado un FRENTE NACIONAL (que descaro), o que cargue en sus hombros una tragedia como la del palacio de justicia, (sin un culpable verdadero), o, peor aun, los genocidios de partidos políticos completos, como lo fueron los cometidos con la Unión Patriótica, o con Esperanza, Paz y libertad, y vuelvo y digo; un país con un lastre de este tipo no puede llamarse democrático.Es hora de participar realmente en una contienda democrática que no electoral, y nuestra participación debe ser, (porque es una opción democrática), ABSTENERNOS DE VOTAR. Esta es una alternativa real, que en serio pone a temblar al sistema; contra ella los políticos han utilizado cualquier cantidad de artimañas: preferencias para la elección de empleos oficiales, descuentos en las matrículas en las universidades públicas, etc. Nos hacen llamados para que ejerzamos el libre derecho del sufragio, televisión, radio, prensa escrita, todo medio es válido para seguir con el engaño. Y desde la ley, (reformas constitucionales), buscan como sonsacarnos, para que de manera ingenua, sigamos perpetuando el sistema de gobierno. La abstención pretende deslegitimar la engañosa democracia colombiana. Y termino ¿a caso le ponen precio al voto?, ¿cuál es el miedo a que no votemos?, ¿es posible que el voto obligatorio sea una alternativa democrática?
Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.