domingo, julio 21, 2024

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TIRO AL BLANCO N° 157

Comprensible que el exalcalde Alonso Salazar tenga el derecho a patalear después del fallo en segunda instancia de la Procuraduría General de la Nación que ratifica su destitución y la prohibición a ejercer cargos públicos por 12 años.
Alonso Salazar, representa una mina quiebrapata, que se explotó en el interior de la propia trinchera del fajaralonsismo. Los simpatizantes y estrategas de la campaña oficialista de octubre pasado, patrocinada por el Grupo Empresarial Antioqueño no midieron el alcance y las repercusiones de semejante bochinche.
Pese a que la mayoría de los defensores de su gobierno ya le están dando la espalda, el exmandatario “sentenció” que impugnará ante el Consejo de Estado el fallo del Ministerio Público.
Lo cierto, es que el fallo de la Procuraduría podría enredar, incomodar, e incluso, poner en vilo el actual gobierno municipal, debido a que se generarán pronunciamientos y las respectivas acciones penales ante la fiscalía, por constreñimiento al elector, sin contar tutelas y acciones populares, que podría en algún momento, generar la nulidad de los votos del actual alcalde.
Varios concejales que integran la coalición oficialista que apoya el gobierno de Aníbal Gaviria, no ven la hora para que se presente la salida del gabinete del actual Secretario de Gobierno Municipal, Mauricio Faciolince Prada.
El argumento de los concejales, es que con la creación de la Secretaría de Seguridad, Faciolince, quedó disminuido a realizar campañas pedagógicas para promocionar las buenas prácticas en convivencia.
Uno de los corporados se atrevió a manifestar que Mauricio habla demasiado y ha generado muchos inconvenientes en el interior de la Alcaldía. Lo bajaron del chirimollo.

Pero no solamente, podría salir Faciolince. En todo el municipio de Medellín, se está realizando la “operación rastrillo”, debido a que como el que gana es que goza, se tomó la determinación de cancelar contratos a todo aquel que tenga simpatías o familiaridad con el color verde, porque el color de moda es el rojo.

“QUE FELICIDAD”

En Antioquia, se sintió felicidad después de conocer la nueva designación de ese gran híbrido político y desertor del fajaralonsismo Juan Camilo Restrepo Gómez, nuevo Viceministro para la Participación e Igualdad de Derechos en el Ministerio del Interior, quien recitó varias veces desde la Secretaría General del Partido de la U, el hermosísimo soneto de Don Francisco de Quevedo “A UNA NARIZ”, la de Juan Lozano…
“Érase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa, érase una nariz sayón y escriba, érase un pez espada muy barbado. Era un reloj de sol mal encarado, érase una alquitara pensativa, érase un elefante boca arriba, era Ovidio Nasón más narizado.

Érase un espolón de una galera, érase una pirámide de Egipto, las doce Tribus de narices era. Érase un naricísimo infinito, muchísimo nariz, nariz tan fiera que en la cara de Anás fuera delito”.
El pluripartidista, Juan Camilo Restrepo Gómez, es un joven abogado egresado de la Universidad Autónoma que empezó a notarse y a ser visible cuando empezó a cargarle la maleta “al más educado”.
Dicen que empezó en las huestes conservadoras, pero este buen muchacho, una nueva versión contemporánea de “Godofredo Cínico Caspa”, obtuvo las ínfulas de la notoriedad al lado de Sergio Fajardo, de donde salió corriendo, por la imposibilidad de seguir creciendo políticamente.
Después de renegar de “Optimus Prime”, y del mismo “Lonso” Salazar, se desempeñó como Director del Consultorio Jurídico de Uniciencias, hoy Unisabaneta, fortaleza del ultrauribista y octogenario empresario Ernesto Garcés al lado de la rectoría de Libardo Álvarez Lopera. (Qué tal que el tiempo no pasara).
Posteriormente, se fue a abanicar al eterno candidato a la Alcaldía y chamuscado, Sergio Gabriel Naranjo Pérez. Luego de sus malos cálculos, reinició por segunda vez campaña a la Cámara de Representantes por la U, proceso que le quemó nuevamente las carnitas y los huesitos; pero que le mereció la Secretaría General de esta colectividad, para saltar al ministerio.
Los políticos y empresarios de la ciudad no salen del asombro por la floja defensa que hiciera el exgerente de Empresas Públicas de Medellín, Juan Felipe Gaviria, al referirse a la investigación que cursa en su contra y del gobernador Sergio Fajardo por el presunto detrimento patrimonial en la compra del 50% de Orbitel en el 2006.
Gaviria sostuvo que: «En telecomunicaciones, cuando uno le apuesta a una tecnología, está jugándose el azar y es posible que las cosas no resulten».
Precisamente, cuando de “jugar al azar” se trata y cuando hay de por medio 80 millones de dólares, recursos totalmente públicos, no se pueden minimizar con una respuesta chabacana que deja en tela de juicio la devaluada retorica: “Los recursos públicos son sagrados”.
Además, para cerrar el caso, Juan Felipe Gaviria argumenta que: «Detrás de todo esto a mí no me cabe duda de que hay algún interés político de aquellos que quieren ensuciar al gobernador Fajardo».
La frase, recitada hasta el cansancio por los “Transformers”: “En nuestro gobierno no se pierde un peso”, es purita verdad; no se pierde un peso, se pierden son los dólares… (Revista Semana.com “El negocio que le salió mal a EPM”)
Desde el concejo municipal, se está apoyando la creación de una EPS Mixta, con el objetivo de prestar servicios de salud a cerca de 800 mil personas de Antioquia y Medellín.
Los socios que participarán en la creación de la nueva Empresa Prestadora de Salud, serán el departamento de Antioquia, el municipio de Medellín y las cajas de compensación, Comfenalco y Comfama, si se cuenta con el compromiso económico del gobierno nacional.
De acuerdo con el concejal liberal Fabio Humberto Rivera, la creación de una EPS Mixta, beneficiaría a un número considerable de personas. Sin embargo, Rivera, condiciona la creación de esta entidad, al incremento de la unidad de capitación, o monto de aseguramiento de cada persona por año, por parte del gobierno nacional.
Cuando se va al cine, lo mínimo que se espera es sentir algo, miedo, risa, rabia, lo que sea, menos sueño. Lo más original del cine colombiano, es el estilo para contar cualquier clase de historia. Esa capacidad de burlarnos de nosotros mismos y de contar tragedias con humor, pero negro, es lo que hace que las salas de cine de los centros comerciales se llenen totalmente.
Me puse de ocioso, fui desprevenido a verme “La Captura” de Dago García y Juan Carlos Vásquez. Los actores conforman un reparto decente, Fernando Solórzano, Juan Pablo Franco, Juan Sebastián Caicedo y el mujerenón de Andrea Guzmán.
¡Qué historia tan aburrida! Con decir que la sala estaba casi sola y en la mitad de la proyección, varios espectadores salieron como alma que lleva el diablo. La cinta, narra la historia de un teniente del ejército que tiene la misión de capturar a un mancito de los más buscados de país, para mí, todo un pendejo, que agarra por puro accidente. Adicionalmente, el teniente adquiere los servicios de lavado de ropa de una fulana del pueblo, Andrea Guzmán. Ahí me hice a la esperanza de recuperar mi gran pequeña fortuna de 7 mil pesos, pero no, todo fue en vano. Sosa, lenta, plana, sin ángel, y además, no sabe ni nadar, en la toma que le hicieron en un charquito de río.
No perdí la esperanza y regresé a otro film. “Año Bisiesto”, es una película mexicana de Michael Rowe, que cuenta la particular historia de una periodista y sus amantes de una sola noche, en el interior de su apartamento en D.F.
Laura, representada por la excelente actriz Mónica del Carmen, una chica oaxaqueña que vive sola, colaboradora en una editorial trabajando desde su casa. La reporterita no sale mucho a la calle y de vez en cuando la visita su hermano menor. Cierto día conoce a Arturo, personificado por el actor Gustavo Sánchez Parra, quien despierta en ella un deseo masoquista que los llevará a hacer ochas y panochas, hasta que la relación se vuelve incontrolable.
La película, es una historia fuerte, donde se revela de manera explícita como una pareja de amantes comunes y corrientes, como usted, como yo, tienen sexo. La sala estaba llena. Estaba en la mitad de dos féminas y detrás, una pareja, quienes tomaron la decisión de abandonar la sala, después de apreciar una de las escenas más comunes y normales, cuando de tener sexo se trata.
Por: Adolfo León Ospina Mejía
Dentro del imaginario colectivo está que el llevar un uniforme, una insignia o cualquier distintivo nos hace intocables, sin embargo y totalmente contrario a ello, muchas veces el estar identificados de alguna manera nos hace objetivo del bando contrario, como parece le ocurrió al periodista francés Romeo Langlois.
Lo sucedido a este periodista debería invitar a hacer varias reflexiones en torno al oficio de la comunicación que cobije temas como hasta donde llegar para obtener la noticia y a que someter al comunicador con el objetivo de aumentar la audiencia o la venta del periódico. Recordemos que el derecho internacional humanitario obliga al uso de distintivos que identifiquen a los combatientes, con el fin de evitar la confusión con los civiles, lo que implica que utilizar el distintivo de manera inmediata me convierte en carne de cañón, pero al mismo tiempo se han creado símbolos universales que los combatientes tiene el derecho de respetar, aunque en la, según el estado, impecable operación Jaque, que dio con la liberación de los gringos y de la ex candidata Betancourt, se usaron insignias de la Cruz Roja por parte del ejército colombiano organización está catalogada como intocable por los bandos enfrentados.
Lo peor que le pudo suceder al grupo guerrillero fue encontrarse al periodista, pues ya son responsables de la integridad del mismo y esto es una responsabilidad mayor cuando además de ser quien es, el señor Langlois tiene la nacionalidad de un país que se ha mostrado abierto a colaborar con cualquier proceso de negociación que pudiera generarse en Colombia, por ello si es verdad que las FARC lo tienen no esperemos una pronta liberación, pues para nadie es un secreto que dentro de las fuerzas militares muchos harían lo que fuera por seguir desprestigiando a la guerrilla.
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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.