sábado, abril 13, 2024

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ASUNTO DOMÉSTICO

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Para nadie es un secreto que la temporada electoral es una oportunidad comercial para programas de radio, periódicos y canales de televisión locales.

Esa oportunidad comercial es también la posibilidad para que los políticos que luchan por llegar a alcaldías, gobernaciones, concejos, asambleas y juntas administradoras locales, impacten con sus propagandas en el electorado.

Hay que admitir también que en la oferta en la producción informativa local hay de todo, propuestas muy, muy buenas, unas no tan buenas y otras que duermen hasta al operador de audio. Pero esa no es la discusión.

Hace un par de días un periodista, quien también dirige un portal de nicho sobre información política mencionó que en esta campaña revelará los nombres de los políticos que adelantan contrataciones de pauta, pero a la hora de pagar se esconden.

Es una buena idea, pensé. Inmediatamente recordé, además, que varios son los políticos deudores de este proyecto. Un candidato a la Alcaldía de Medellín por la izquierda dejó de pagar una cuenta y en las pasadas elecciones parlamentarias un candidato a la Cámara de Representantes por Cambio Radical se voló con el 50% de un mes, teniendo en cuenta que a los meses contratados le capó de a $100.000 (cien mil pesitos). ¡Que chichipato!…

A otro colega, otro candidato al Concejo de Medellín le debe una cuenta de varios millones de pesos desde hace más de ocho años por la sencilla razón que a la hora de las contrataciones y de sacar el billete todo el mundo, en campañas políticas, abandona su responsabilidad. Ahora se chutan la pelota entre uno y otro para evitar el pago de la cuantía. El asunto entre cobradores y deudores está tan interesante que terminará en los estrados judiciales.

¿Pero si no tienen dinero para qué contratan? Es una pregunta que deben hacerse. Si eso es en campaña, con la menuda, Usted, amigo elector, se imagina ¿cómo serán gobernando?…

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.