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LA CARTA

Medellín, 22 de diciembre de 2015

Doctor:
SERGIO FAJARDO VALDERRAMA
Gobernador de Antioquia
La Ciudad

Respetado señor Gobernador:

La presente para desearle una feliz navidad y un próspero año nuevo 2016 en compañía de su señora esposa Lucrecia y sus «raros amigos» Mauricio, David y Horacio.

En primer lugar debemos agradecerle todos los esfuerzos que usted ha emprendido para lograr el éxito de www.puntodevistardb.com. Sin su manera de gobernar no hubiéramos alcanzado a la fecha nuestra pequeña gran audiencia de más de 400 mil usuarios únicos absolutos o lectores.

Estamos seguros que con el nuevo Alcalde de Medellín Federico Gutiérrez y nuevo Gobernador Luis Pérez Gutiérrez, terminaremos el 2016 mínimo con 600 mil lectores aproximadamente.

En un encuentro con su chamuscado excandidato a la Gobernación Federico Restrepo Posada en el Centro Comercial el Tesoro, me preguntó sobre el odio que les tenía. Inmediatamente le contesté que en vez de odio les tenía agradecimiento porque sin ustedes este proyecto no sería lo que es en la actualidad.

Tengo que compartirle, también, que el domingo 25 de octubre terminé en la clínica por causa de una “subienda de glucosa”. Pensar en su derrota electoral me ocasionó un orgasmo al punto que en un instante, me refrescó la memoria doce años atrás cuando fue electo Alcalde de Medellín.

Su derrota del pasado mes de octubre hizo que personas allegadas a Usted, entre ellas LuisH Berrio, me preguntaran si estaba muy contento por el descalabro regional del fajardismo. Otras me preguntaron sobre mi animadversión con su forma de gobernar. En 12 años de denuncias, fue la primera vez que me hicieran esa consulta…

Señor Gobernador, voy a contarle una historia para que no se vuelva a equivocar, en caso, como sabemos, de apuntarse a la próxima campaña electoral presidencial. No subestime a nadie, aprenda que esa actitud y decisión lo hará mejor político, y por supuesto, mejor persona:

A mediados del año 2003 fui invitado por el entonces candidato a la Alcaldía de Medellín, Jorge Iván Mejía Martínez para que participara desde la unidad de comunicaciones de esa campaña electoral.

Sabíamos que el desgaste en su momento de la Administración del mandatario Luis Pérez por causa de las denuncias del otrora Senador Bernardo Alejandro Guerra que reveló el asunto de la Vajilla de EPM, los vuelos chárter al Parque Eólico Jepírachi de Empresas Públicas en la Guajira, la construcción supuestamente irregular de ciclovías por parte de Empresas Varias y el presunto manejo enrarecido de las tarjetas de crédito empresariales por parte de algunos gerentes harían mella en la campaña liberal a la Alcaldía de Mejía Martínez.

Ingenuamente algunos pensamos que Luis Pérez le daría algún empujoncito a la campaña de los liberales, pero fue completamente claro que el exmandatario tenía en su corazón la campaña del desaparecido exalcalde Sergio Gabriel Naranjo Pérez.

Sin embargo, en mi corazón estaba esperanza. Esperanza y yo, estábamos seguros que el domingo 26 de octubre de 2003, Jorge Mejía no iba a ganar, pero Sergio Naranjo tampoco. Ese día a las 7:00 de la noche, Usted, querido Sergio estaba desfilando, aguerrido, posesivo, simpático, tirando besos y flores como Miss Universo pero con la corona más segura. Usted fue electo Alcalde de Medellín.

En el fondo estaba satisfecho porque mi convencimiento era tal que admitía la necesidad de cambiar el rumbo en la manera de hacer política en esta ciudad que me recibió en el mes de julio de 1992 al iniciar el pregrado universitario.

Me daba un fresquecito saber que en el edificio del Municipio de Medellín se haría reingeniería y el asunto era simplemente dejar pasar los meses de noviembre y diciembre para empezar la nueva “reforma política” que le dio a Usted la oportunidad de estrenarse gobernando cuatro años, uno en el que aprendió abusando del poder y tres más en los que bien o mal gobernó.

Aunque sé que a nadie le interesa, cinco días después de su elección como Alcalde, sucedió un hecho que cambió radicalmente mi vida, me endureció un poco, diría yo. El viernes 31 de octubre de 2003 a las 9:00 de la noche fui notificado por mi hermana menor que mi apá y su segunda esposa habían sido asesinados. A partir de ese momento el Día de las Brujas no es el más agradable. Yo no hago política con mis muertos, Aníbal y Sofía sí, al igual que el hijastro de Gardeazábal, esa es una gran diferencia.

El dos de enero de 2004, cuando se instaló por primera vez el Concejo de Medellín en compañía del otrora reportero de “Las Noticias de la Radio Paisa” de RCN, Nicolás Eligio Gutiérrez Sánchez nos fuimos a entrevistar al nuevo Alcalde.

Oiga Gobernador, iba feliz a entrevistar por primera vez a ese hombrononón de crespos, zapatos de charol y yines sin correa. Admito que tanto pelo en la nariz debe ser desagradable hasta para Lucrecia y sus raros amigos, pero iba feliz…

En vez de estar rumbeando en familia el año nuevo, Nicolás y yo, nos paramos como un par de güevas en la puerta de ingreso al Recinto de Sesiones del Concejo y Usted casi nos tumba, además, nos regañó y manoteó sin ningún motivo. Nunca entendí esa actitud…

Luego nos dimos cuenta que su peor error fue meternos en la misma bolsa con todos “Los Alpujarros” como llaman ahora a los periodistas de concesión radial que van a sortear diariamente las lides comerciales e informativas a ese Palacete de la Democracia.

Querido “Checho”, yo soy una persona decente, un periodista de a pie, honesto, sincero y sensato, pero no lo vivo predicando cada vez que tengo oportunidad. Un predicador de pueblo en Semana Santa se queda en palotes a su lado, aspecto que generó bastante sospecha. “Dime de que alardeas y te diré de que careces”, dicen las madres…

Frases de cajón que usted y sus lugartenientes utilizaron como “los más educados”, “no se pierde un peso”, y “del miedo a la esperanza”, fueron la estrategia más absurda diseñada por sospechosos políticos con disfraz de filántropos quienes tiraron al traste su discurso con los hallazgos y presuntos actos de corrupción en doce años de administración pública.

Sergio no sea tan soberbio. Varios funcionarios de carrera administrativa del orden Departamental me contaron que hace un par de días Usted había aceptado públicamente que los había maltratado, y que además, los había arrinconado para ubicar a su gente de manera paralela. Me imagino que debe ser incómodo saber que ni siquiera los funcionarios del Departamento votaron por su candidato.

Estamos seguros que Usted aspirará a la Presidencia en el 2018 y que la percepción que “su mercé” tiene en Bogotá es muy distinta a la que quedó en Medellín y el resto del Departamento. Antioquia y la Costa Atlántica eligen Presidente, seguro le vamos a ayudar.

Haremos fuerza para que Usted siga siendo el bobo útil de los empresarios. Con la sinceridad que me caracteriza, a mí y a este proyecto nos interesa que Usted al igual que sus lugartenientes se perpetúen en el poder y así tener de que hablar.

Con afecto,

RUBÉN BENJUMEA
Periodista

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.