miércoles, julio 24, 2024

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“NIDIA, ANORMAL”

nidia maracela

Sería incapaz de votar por una vieja tan goda como Nidia Marcela Osorio. Un político en jornada electoral promete hasta mentiras porque su único interés es conservar la silla en el Congreso, en la asamblea o en el concejo municipal.

A partir del 2017 los colombianos entraremos nuevamente en jornada electoral intensa. El próximo año las diferentes pocilgas políticas empezarán a diseñar los cuadros para conformar las listas con quienes participarán en las elecciones para Congreso en el 2018, año en el que también en el mes de junio habrá elecciones presidenciales, abrebocas para las elecciones territoriales en el 2019.

Tres años a partir del 2017 habrá ajetreo político electoral. Abrazos vienen y van, sin contar la repetición de los desgastados discursos que desde la Constitución del 91 los aprendimos de memoria. “Necesitamos más empleo, seguridad, educación, movilidad, salud, no a la guerrilla, sí al plebiscito”, escucharán nuevamente los electores.

Aprobar el reingreso de Osorio para que continúe calentando silla en el Congreso de la República sería darle la razón de que los integrantes de la comunidad LGTBI son anormales para borrar de un tirón la Carta Magna, que por lo menos, advierte por escrito, la igualdad de derechos y deberes entre las personas sin discriminar su identidad sexual, creencia religiosa o raza.

La senadora Nidia Marcela Osorio, una bruja medieval, fue capaz de decir: “respeto la orientación sexual de la Ministra, (Gina Parody), pero no la aplaudo porque no es normal”.

Esa afirmación demuestra que su visión política padece de presbicia para ratificar un humanismo ramplón y discriminatorio pues de un sólo tajo mutila los derechos y deberes de las personas ante el Estado.

Si los “anormales” que en Colombia pueden llegar a los cinco millones de personas según mediciones realizadas por el gobierno, se pusieran de acuerdo para denunciar a Osorio por la violación a la Ley 1482 de Antidiscriminación, fácilmente le amargarían la vida política al punto que pondría en riesgo su regreso al Congreso.

Pero con denuncia o no, una persona cuerda con tres dedos de frente no votaría jamás por un “ejemplar” como este. Ver Ley

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.