jueves, mayo 30, 2024

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OMISIÓN IMPERDONABLE

neflix y pablo escobar

En un almuerzo con el reconocido columnista Raúl Tamayo, un colega periodista de un canal de televisión nos contó que tenía que entrevistar a Sergio Fajardo sobre el artículo que escribió para un periódico gringo referente a las series con alusión al narcotráfico. Le sugerimos que le preguntara sobre los negocios que sostuvo su familia con varios conocidos traquetos.

El New York Time le solicitó al aspirante a la Presidencia de la República Sergio Fajardo que plasmara sus impresiones sobre la serie “Narcos” de Netflix a través de un artículo de opinión.

Con su discurso universitario, Fajardo, sostuvo lo que ya sabemos. Las series para televisión sobre la vida traqueta que hemos vivido los últimos cuarenta años en Colombia son un desagradable refrito que venden no solamente Netflix, sino también los canales Caracol y RCN que el ciudadano promedio se traga sin masticar despertando morbo, olor a sangre y hasta las ganas de asesinar al vecino.

Esa vieja reflexión que hace Fajardo, en Antioquia, por ejemplo, recuerda la fea mano negra del Estado involucrada con el narcotráfico, que nos hizo temer en silencio a la muerte que decretaban traquetos sin alma, desagradables, burdos y si un ápice de estética.

fajardo y pablo escobarFajardo, un político de buenas intenciones, como todos, quiere impresionar al ciudadano común con sus análisis baratos, pero no se puede desestimar que hace parte de una de las pocas familias privilegiadas que con la ayuda de inescrupulosos se la ingeniaron para beneficiar sus intereses personales.

El error de Netflix fue haber omitido en la serie “Narcos”, el capítulo en el que el señor padre del exgobernador Raúl Fajardo Moreno le vendió su casa familiar, ubicada en cercanía del Club Campestre a Pablo Emilio Escobar Gaviria.

A ese hecho que todavía se debate en la salas de las “familia decentes” en Medellín, se le incluye la manera en que lugartenientes de «El Patrón» lideraron el primer paro y cese de actividades de trabajadores de El Campestre, patrocinado por Escobar debido a que no lo dejaron pertenecer a una de las mayores logias clasistas de la parroquia antioqueña.

En 1979 Pablo Emilio Escobar Gaviria, era un ladrón de lápidas de cementerio quien con la ayuda de algunos políticos se metió de Representante a la Cámara por Antioquia.

Aunque no existe ningún acto ilícito, argumentarán los defensores de Fajardo por lo sucedido en ese negocio, la incrédula audiencia podrá verificar esa transacción entre el papá de Sergio Fajardo y Pablo Escobar a través del certificado de libertad en el que exactamente se revela: De Fajardo Moreno Raúl para Henao Escobar Victoria E, esposa de «El Patrón».

“Lo que se hereda no se hurta”. Sergio Fajardo no puede dar clase de ética y menos de moral porque un político sólo conoce esas palabras en el diccionario. Su hermano Andrés aprendió a negociar como su papá a través de la empresa constructora de la familia. Andrés Fajardo no ha aclarado ante la opinión pública los negocios que adelantó con el recién liberado narcotraficante Pedro Antonio Bermúdez Suaza, alias «El arquitecto». Ver documento

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.