sábado, abril 20, 2024

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FUERA DEL MONTE


Me propuse escribir algunas impresiones sobre el Museo de la Memoria y la Tolerancia de Ciudad de México que tuve la oportunidad de conocer la semana anterior. Pese al leve aroma a pedo que hubo en mi avión de regreso a Medellín se me ocurrieron algunas reflexiones en las que escasamente caigo…

El Museo de la Memoria y la Tolerancia está ubicado en inmediaciones de la Alameda Central, uno de los parques más antiguos de América construido en 1592 en pleno centro de Ciudad de México donde queda también el icónico Palacio de Bellas Artes que por estos días expone algunas de las obras de Picasso y Rivera.

La verdad sea dicha, de romántico y lastimero no tengo un culo, pero reconozco que la amnesia es uno de los mayores problemas para que un país repita actos de violencia.

Siempre estuve de acuerdo con las conversaciones entre las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos. La paz es otro asunto, ni la misma guerrilla, ahora desmovilizada y haciendo política la logrará.

Los bochornosos actos de corrupción a los que ya estamos acostumbrados, los cuestionamientos a la altas cortes, los malos servicios de salud, los políticos de turno que en elecciones prometen lo mismo y la indiferencia del ciudadano promedio, entre otros factores, harán que el país continúe igual con tendencia a empeorar. Eso es una certeza…

Los crédulos que descargaron su esperanza en la visita del Papa “Pachito” están bastante mal, eso fue sólo un paliativo que les permitirá ser más tolerantes para que los corruptos sigan robando.

Tener memoria es la recomendación. «Recordar es vivir» y evita cometer los mismos errores, es mejor cometer errores nuevos. Las FARC, ahora que iniciaron su viacrucis con el embeleco de participar en política deben hacer esfuerzos y un buen acto de contrición para que, por lo menos, los colombianos no olvidemos sus cagadas. Esa es su responsabilidad si es que en verdad quieren que sus víctimas los perdonen.

El collar bomba, el asalto a una iglesia católica en Bojayá, las innumerables pescas milagrosas, la bomba al club El Nogal en Bogotá, las otras bombas, los asesinatos de pequeños finqueros por no pagar vacunas y extorsiones, que no salieron ni en la prensa, eso y hasta lo que no sabemos, debemos conocerlo para no repetir la historia.

El Museo de la Memoria y la Tolerancia posee en la actualidad varias exposiciones permanentes que van desde el Holocausto Nazi, hasta las matanzas de indígenas en Guatemala por parte de dictaduras militares que los acusaba de ser auxiliadores de guerrillas.

Si la mano negra de los paramilitares, patrocinados por empresarios y políticos se burló de sus víctimas evitando que la opinión pública conocieras sus principales auspiciadores, con los crímenes de la guerrilla no puede pasar lo mismo, no vaya a ser que en el futuro se vaya más gente para el monte…


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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.