martes, julio 23, 2024

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SIN OPCIONES

Entre la mazamorra de aspirantes a la Alcaldía de Medellín, que por el momento, pretenden hacerse contar en las elecciones de octubre del año entrante se encuentran César Hernández, Juan David Valderrama, Luis Bernardo Vélez, Juan Carlos Roberto Vélez y Alfredo Ramos Maya.

Lo simpático de estos ínclitos cinco jóvenes políticos que han participado sin grandes triunfos en diferentes colectivos o partidos políticos, es que avalarán sus campañas por firmas. Esa es la moda de los burócratas que han mamado de la teta del Estado, creen que apartándose del estamento y los estatutos de un partido político los hace ver diferentes, cuando en realidad son más de lo mismo…

El caso de Hernández, por ejemplo, es el oportunismo más evidente de los nuevos jóvenes políticos, mamó de la teta con Fajardo, luego con Alonso siguió chupando para seguir colgado con Gaviria para colarse posteriormente con el Alcalde Federico.

Ahora, César Hernández le dijo a los amigos de #ActualidadPolítica de Telemedellín Radio que: «Llevo 20 años formándome en lo público, ahora quiero ser Alcalde». ¿Alcalde de dónde, con qué, con quién?…

Hernández, sin temor a equivocarme, será el “Basurto” o el “Fernando Henao” de los años 90 que se lanzaron a todo pero no definieron nada y la única opción evidente fue lanzarse pero del piso 12 de la Alcaldía.

Al mes de agosto, ni César Hernández, ni Juan David Valderrama, ni Luis Bernardo Vélez, ni Juan Carlos Roberto Vélez, ni Alfredo Ramos Maya, ni los concejales que formaron una coalición para sacar un candidato a la Alcaldía, tienen opción.

Pero hay luz, no todo está perdido, si Alberto Builes Ortega fue gobernador, yo puedo ser Alcalde. A los aspirantes de pocos votos, les tocará hacer milagros como juntarse, hacer alianzas, coaliciones o empelotarse en la plazoleta “José María Cordoba” de la Alpujarra para que, por lo menos, puedan salir en primera plana de un periódico nacional…

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.