jueves, mayo 30, 2024

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CAJA DE SEIS Y NO DE TRES

A mi abuela, que era una santa, seguramente no le hubiera gustado que escribiera una columna que se llamara “Tragando Polvo”, aunque me diría: -mijita, cuénteme pues cómo funciona eso ahora. No creo que ninguna práctica sexual la sorprendiera demasiado porque era enfermera pero tal vez los comportamientos sociales de hombres y mujeres, sí.

No voy a hacer una diatriba sobre quién debe pagar la cuenta del motel; primero, porque podría ser tema para otra semana; segundo, porque hoy quiero hablar de condones sobre quién los compra y quién los carga.

Supongamos que la responsabilidad del embarazo no deseado es de la mujer (aunque no es así) y que los preservativos son para evitar embarazos pero sobre todo para evitar enfermedades de transmisión sexual.

En ese orden de ideas, sí, todos, hombres y mujeres, hetero, homo, bi, todos deberíamos comprar condones y tener existencias en nuestra casa, carro, morral, cartera.

Pero la realidad es bien distinta. Indagando y preguntando por ahí, resulta que aunque la infidelidad es preponderante, las personas temen más que les descubran un condón a contagiar a la pareja estable con una gonorrea, ¡qué gonorrea!. Cuando sean infieles usen preservativo y como uno no sabe cuándo se le presenta la ocasión pues mantengan y digan, si son mujeres, que es para cogerse el pelo en una emergencia; y si son hombres, para prender fuego (ver Google).

Pero como realmente son los hombres los que tienen más inconveniente con el uso del condón, deberían comprarlos ellos para escoger la marca, el tamaño, el material, el color, y cada pinche que puedan ponerle a esta sana costumbre.

Estaba en una tienda de descuento, y alguien dijo ¿A quién se le ocurre comprar condones acá? Pues al que no pueda comprarlos en ninguna otra parte, o el que es muy chichipato, pero es preferible un preservativo de Todo-a-dos-mil que perderse la pichada por no tenerlo, o ganarse un chancro por lo mismo.

Una de las cosas que más me gustan de las fiestas eróticas o parches swingers es que no importa qué tan poca ropa tengas, la gente se las ingenia para tener un condón escondido.

Y les cuento que a uno le pueden decir bonita, mamacita, pero el mejor piropo es cuando vas a una farmacia y pides una caja de condones y el señor te dice: usted tiene cara de necesitar la caja de seis y no de tres. GRACIAS.

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