CASOS EN EL CONCEJO

A dos temas se refirió el secretario general del Concejo de Medellín, Jorge Restrepo Gómez sobre lo que está sucediendo al interior de la entidad.

El primero tiene que ver con la vicepresidenta primera de la corporación Dora Cecilia Saldarriaga, integrante del movimiento “Estamos Listas”, quien acaba de declararse en “independencia” del gobierno del alcalde Daniel Quintero.

Saldarriaga, abogada constitucionalista, estuvo con su grupo de feministas bastante cerca del gobierno de Daniel, pero dadas las condiciones, el bajo presupuesto para la Secretaría de la Mujer, la falta de claridad en las políticas sobre abuso y acoso contra mujeres, el alto índice de feminicidios y el trato que han recibido por parte de algunos integrantes de la Administración, decidieron hacerse al lado.

El análisis, tiene que ver, entonces, sobre cuál sería la postura que tomará la concejala Saldarriaga puesto que llegó a la Mesa Directiva del Concejo a través de un pacto político con la condición de apoyar las incitativas del gobierno. Ahora en “independencia” qué hará, continuará en la Mesa Directiva o renunciará para hacer control político propositivo al mandatario de turno…

El otro tema que también tocó el secretario general del Cabildo tiene que ver con el recién conocido fallo de la Corte Constitucional que declaró inexequible el artículo 12 del decreto legislativo 491 del 28 de marzo de 2020, expedido por el presidente Duque que autorizó sesiones “no presenciales” en el Congreso de la República, y que, además, legitima a concejos y asambleas a trabajar de la misma manera.

Entre leyes, sentencias y jurisprudencia, el secretario Jorge Restrepo Gómez se las ingenió para dar a entender que ni los cabildos municipales ni las asambleas departamentales tienen ni tendrán inconvenientes legales para seguir sesionando de manera virtual utilizando las respectivas plataformas digitales. Ver programa

Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.