COBRO INJUSTO

Los impuestos siempre serán impopulares, nadie quiere pagar al estado colombiano un dinero que en teoría debería ser retribuido en obras de bienestar, pero que, en el país del Sagrado Corazón de Jesús, se vuelve humo y desaparece.

Pese a la realidad de la necesidad de la tributación para el funcionamiento de un país, algunos impuestos se pasan de descarados y se le aplican de manera desfachatada a sectores de la población que con certeza absoluta no deberían ser los destinados a pagarlos.

Como herencia “non santa” del suspendido gobernador de Antioquia, durante su paso por la Alcaldía de Medellín y los concejales de ese periodo en el 2015, Aníbal Gaviria, dejó firmado el decreto 1152, por el cual “se reglamenta el procedimiento específico para el cálculo, liquidación y cobro de las obligaciones urbanísticas a compensar en dinero”.

Dicha compensación es el pago de un derecho para construir o modificar su propiedad, del que se debería informar en la curaduría (otra vez las curadurías), al momento de otorgar la licencia.

El “bello” 1152, es retroactivo y además descarado, porque no solo se le aplica, recuerde que se firmó en 2015, a las construcciones que obtuvieron la licencia desde 2006, sino que de manera indiscriminada a personas naturales que ampliaron su casa, muchas de ellas con miles de dificultades.

Hoy, en el 2020, en plena pandemia, vemos personas humildes, que tienen cuentas de cobro del Municipio de Medellín por más de 18 millones de pesos porque en 2009 lograron levantar un segundo piso en su vivienda para obtener un ingreso adicional. En muchos casos, el cobro (no es claro si es un impuesto), duplica el valor catastral de inmueble sobre el que se calcula.

Adicional, en este momento encontrar una respuesta al respecto en el Municipio es bien complicado, y los abogados litigantes, también apurados por la crisis están a la espera, cual lagartos, de incautos confundidos con un cobro que no tienen como pagar.

Lo peor, es que frente a esto siempre está la presión de un cobro jurídico, y en opinión de algunos expertos, el no pago de este estipendio a la municipalidad, podría acarrear la demolición del predio construido.

Adolfo Ospina

Licenciado en Educación Español y Literatura de U de A, apareció hace unos 4 años a este proyecto. Especialista en pedagogía de la lengua escrita de la Universidad Santo Tomás, Ambientalista y defensor de los derechos de los animales, peor que Vallejo.