PODER PA’ PODER

PODER PA’ PODER

La causa de la actual cacareada polarización política colombiana puede resumirse en una línea: miedo de los poderosos a perder su dominio. Y es que la clase social que históricamente ha ostentado el poder económico y político no está dispuesta, bajo ninguna circunstancia, a ceder un poquito de la parcela de la que se creen dueños.

No es nuevo que se creen conflicto internos con el fin de que la repartición entre los mismo sea equitativa, ya lo demostraron (y sirva esto para que los que no lo conocen se interesen) las mismas castas con el aterrador, aberrante, descarado, infame, antidemocrático Frente Nacional, aquel contubernio maquiavélico en que godos y manzanillos se repartieron el gobierno, la mayordomía de sus territorios, durante 20 años y que terminó con el fin de la presidencia de Misael Pastrana Borrero, el padre del hasta el 2018 del más mal presidente de República de Colombia, padre además de la desaparición de los ferrocarriles de Colombia para impulsar la importación de camiones.

El poder es pa’ poder, y de esto sí que sabe nuestra clase dominante, leyes y proyectos se planean y ejecutan con la prioridad de beneficiar a unos cuantos, o aprovechando información confidencial, se anticipan a los proyectos para verse beneficiados. [Pese al crudo invierno que está viviendo el país, la carretera estaba en buen estado –definitivamente si hay algo divertido es disfrutar de una carretera, de los paisajes agradables, muchos de ellos, de nuestro país, incluso con las averiadas carreteras y los costosos peajes- el destino, uno de esos pueblos con todo para no tener dificultades económicas: Puerto Triunfo. Unos de los muchos puertos a orillas del Rio Grande de la Magdalena.

Allí está la hacienda Nápoles, (Parque Temático Hacienda Nápoles), lo que otrora fuera el santuario de Pablo Escobar, su monumento a la vanidad y egocentrismo, hoy se erige como un museo que trasmite un discurso antidelincuencial y muy antieuropeo. Personalmente eso me llamó la atención.

Según la historia, Escobar con el poder que le dio sus muchos millones y sus miles de conexiones logró ingresar al país, al centro del país, cientos de animales traídos del otro lado del mundo, muchos murieron, otros son el atractivo principal del parque y los hipopótamos, el símbolo de esa vanidad, se adaptaron de manera tal que deambulan por todo el Magdalena Medio como amos y señores.

La cabecera urbana del pueblo ubicada a cerca de 4 kilómetros de la autopista Medellín-Bogotá, da cuenta de un municipio que pese a estar a orillas del principal rio de Colombia es tranquilo y organizado, se escuchan los vallenatos a intensidad moderada porque la iglesia está muy cerca y se disfruta de la brisa en el calor intenso de la región.

Nos sentamos en el malecón, en uno de sus extremos hay un obelisco, mirador, con una placa que agradece al presidente Juan Manuel Santos Calderón su construcción y realmente a no ser por los mosquitos insoportables el momento hubiera sido inmejorable.

El lanchero se acercó, con pregunta extraña rompió el hielo…

  • ¿Cierto que ustedes no se animan a dar un paseíto en la lacha? El corto vale $20.000 por persona y ya hay otros más largos.
  • ¿A dónde se va? pregunté más por cortesía que por interés real.

Mencionó los sitios y con esto se ganó confianza a tal punto que empezó a narrar sus realidades en aquel pueblo que con el sopor del mediodía empezaba a adormilar a los escuchas.

Dijo entre otras cosas que Escobar había intentado que la autopista pasara por la cabecera municipal, pero que intereses de algunos políticos de la región – ¿A caso más poderosos? me pregunté- lo habían impedido. Nos dijo que en Puerto Triunfo había mucho trabajo que el que no trabajara era porque no quería, que él, por ejemplo, no quería trabajar que vivía de lo que hiciera en su lancha que además no era de él y que cuando no había a quien transportar “limoneaba” en la finca de su padrastro y que con eso pasaba la semana viendo televisión y durmiendo.

No tenía esposa, la primera, de mucha suerte, había vivido con él hasta que decidió irse con otro que le ofreció más, la segunda una muy buena mujer era muy “salada” para los negocios, -todo lo que montaba se me caía. A la primera oportunidad que tuve me separé. –Y ahora qué, preguntamos. –Vivo solo, al perro no lo capan si no dos veces].

Como los que ostentan el poder son reticentes a perderlo han hecho de todo para que eso no suceda y es que, con una situación poco menos favorable, muchas cositas pasarían, por ejemplo, una justicia independiente que persiga a los verdaderos culpables de la violencia (con minúscula) colombiana, o la pérdida de oportunidad para seguir adueñándose con escrituras, eso sí, del país.

El Magdalena Medio se proyecta, como debería ser, como un polo de desarrollo, la magnitud del Rio Grande es tal que se convertirá en alternativa de transporte para la carga que entra por Barranquilla. Ya este proyecto existe y ya los próximos delfines políticos han empezado a zambullirse en las aguas del río, han comprado terreno a orillas para hacer el primer gran puerto y claro está, muy cerca de la autopista del sol, con lo que se convertirán en el sitio de tránsito de la carga que vaya para Bogotá.

Ya lo hizo Pastrana Borrero al acabar los Ferrocarriles ahora lo hacen los Uribe, si los hijos del triple Ex al adueñarse del transporte fluvial por el rio grande la Magdalena.

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