LA FIESTA…

LA FIESTA…

Neutral:

1. adj. Que no participa de ninguna de las opciones en conflicto. Apl. a pers., u.t.c.s.

2. adj. Dicho de una nación o de un Estado: Que no toma parte en la guerra movida por otros y se acoge al sistema de obligaciones y derechos inherentes a tal actitud. U. t. c. s.

Fue la palabra de quiebre utilizada por el embajador de Colombia en España Luis Guillermo Plata, cuando lo cuestionaron sobre la razón de invitar a estos escritores y no a aquellos a la Feria del Libro de aquel país en la que el nuestro es el protagonista: escritores neutrales.

Para todos, el adjetivo fue un total desacierto, por extensión, e históricamente se ha debatido sobre la “neutralidad” del arte, entender un artista, en este caso como neutral, es calificarlo de falta de carácter distintivo y siendo un poco más incisivo y dependiendo de la ideología del analista, hasta traidor del momento socio histórico en que habita.

A nadie, que busque acercarse al mundo de las artes le cae bien al adjetivo utilizado por Plata y menos hoy, y en Colombia, donde el sectarismo ha llevado a universalizar aquel dicho que reza que “el que no está conmigo está contra mí”.

Ni eso le ha salido al “sepulturero”. Un evento de tal magnitud en que Colombia es la protagonista se ha convertido en un nuevo frente de ataque contra su presidencia. La incapacidad administrativa del presidente de Colombia no tiene límites. En el país del realismo mágico del “comunista García Márquez”, pasa de todo hasta elegir a un cantante (malo), un guitarrista (malo), un malabarista con el balón (malo), como presidente.

Detrás de la discusión de si los escritores son o no “neutrales”, lo que se evidencia es el afán del “sepulturero” de intentar limpiar su nombre a nivel internacional, convirtiendo un evento cultural en una vitrina politiquera para sí mismo y para su partido, intentos ambos completamente fallidos pues intubación larga necesitarán tanto él como Centro Democrático, el partido de nuestro presidente, para salir de la crisis en que se autosumieron.

Por otro lado, es importante recordar y tener la certeza que cada quien escoge sus filas para dar la batalla, elemento este en que se ha notado la misma torpeza presidencial. Creo que la Sergio no fue. Los segundones de Duque absoluto desacierto.

Pero buenos, malos, grandes, chiquitos, con capacidad de aplausos y de veneración son los escogidos por él y que quede absolutamente claro: uno a su fiesta invita a quien le provoque y punto.

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