CON LAS EMOCIONES

CON LAS EMOCIONES

(…) La carta hizo que viera a mi padre cuando está cabizbajo porque no es aceptado en ninguna organización por tener antecedentes penales(…).

Lea: LULA OTRA VEZ PRESIDENTE

Mucho hablan últimamente de la Salud mental, de su importancia, de sus implicaciones en los comportamientos, de la necesidad de hablar de lo que sentimos y otras cosas más. Sin embargo, resulta importante ahondar en que la salud mental es tan extensa que necesitamos disposición para aprender, profundizar y confrontarnos.

Venía escribiendo sobre mi experiencia en las intervenciones con población privada de la libertad, pero la decisión de una joven hace unos días de acabar con su vida me zarandeó lo suficiente para tocar las puertas de lectores, que, como yo, quedamos atónitos con la noticia y más con la carta escrita minutos antes de morir. Lastimosamente no es la única, hace menos de una semana, un creador digital contaba sobre sus momentos de depresión y ansiedad, como ellos, muchos ciudadanos hoy experimentan situaciones similares.

Qué peligroso se ha vuelto no identificar las emociones, no saber que eso que siento, alguien más lo ha experimentado, pero peor aún, tiene un nombre porque como dice Memo Ángel: “es una cosa y hay que nombrarla”.

Leer la carta de la chica que decidió terminar con su vida, hizo inevitable verme en su lugar, verme ahogada con sentimientos que muchas veces ni he podido describir.

Leerla hizo que viera a mi padre cuando está cabizbajo porque no es aceptado en ninguna organización por tener antecedentes penales, aún cuando ya haya pagado su falta ante la justicia.

Leerla hizo que viera a mis amigas cuando no comprenden el porqué de algunos comportamientos que repetimos como seres humanos. Leerla, hizo que viera a esos chicos que están privados de su libertad, y, por supuesto, sus emociones.

¿Sabes por qué? porque no encuentran nombre para lo que sienten, porque no encuentran explicación en las experiencias adversas, sufridas durante la infancia. Porque está tan mal llorar al punto que nos han pavimentado los sentimientos que percibimos una y otra vez, porque es mejor evadir que intentar digerir, procesar…

Lea: LA OTRA CARTA…

Me refiero a experiencias adversas de la infancia, porque en esos lugares donde la hostilidad más que evidente es permanente se vuelve paisaje, demasiadas personas heridas: adultos abusados, hombres rechazados, hijos olvidados, padres que no expresaron lo que sentían, la cadena continúa de generación en generación.

Es necesario construir una sociedad capaz de expresar lo que siente sin hacer daño a otros, una sociedad que recibe el llanto o la alegría de la misma manera que entiende la frustración, la incertidumbre, sin señalamientos.

La invitación es fortalecer la sociedad, entender nuestro papel en cada escenario por pequeño que parezca con el fin de incentivar más conversaciones, dialogo para escuchar mejor, para permitir que cada persona tiene la libertad de expresar lo que siente sin el temor de ser juzgado.

Que esta invitación sea a expresar lo que sentimos, a llorar sin pena, a gritar sin temor, a reír a carcajadas, a valorar el silencio y a permanecer en esencia.

Vea: REFORMA Y CAMPAÑA