«Quiero ser muy famosa y cantar canciones que hagan olvidar a las personas su enfado por cinco minutos»:
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En el Jazz Alter Dark Club de SoHo la esperaban sus familiares y sus amigos para celebrar sus 25 años de vida. Pero tal cual ha sucedido en sus últimas presentaciones, la cantante no llegó.
Hasta el momento no se conoce cuál fue el motivo que le impidió asistir a su propia fiesta, pero sí se conocer que para ella había regalos y un pastel de cumpleaños en forma de guitarra.
Amy Winehouse, la joven que puso de moda el jazz, el blues y el soul en las nuevas generaciones, hace dos años conquistó la industria musical con la producción ‘Back to Back’. Las canciones ‘Rehab’ y ‘You Know I’m no Good’ ocuparon los primeros puestos en las listas, haciendo que el disco vendiera millones de copias.
El éxito se materializó cuando ganó cinco premios Grammy, pero éste venía de la mano de los paparazzi, la prensa amarillista y por qué no, la desgracia: Winehouse, quien tiene a su esposo en la cárcel, ha sufrido este año de trastornos alimenticios, adicción a las drogas y una fuerte enfermedad pulmonar que la ha llevado varias veces al hospital.
«Estar tirada y llorar» son dos de las actividades que más le gusta hacer, según ella. Tal vez por eso decidió llegar ebria a las presentaciones, o en el peor de los casos, no llegar. Una de sus últimas presentaciones fue en el Festival Rock en Rio Madrid.
En ese tiempo parecía que Amy se había recuperado, pero no fue así. Todo indicaba que ella sería la encargada de cantar el tema de ‘Quantum of Solace’, el tema central de la nueva cinta de James Bond, pero finalmente la interpretaron Alicia Keys y Jack White.
A pesar de todo, sus fans no se olvidan de ella. El pasado mes de agosto el Museo Madame Tussauds inauguró una figura de Amy en cera que mide 1.83 metros y que está vestida como Winehouse asistió a la entrega de premios BRIT en el 2007, cuando fue galardonada como la mejor artista. Además, tiene su característico peinado abultado y su delineador negro intenso.
Las últimas noticias que se tienen de ella es que ha decidido mudarse al tranquilo condado de Suffolk, al norte de Londres, en donde espera ser feliz cuando su esposo, Blake Fielder-Civil, salga de la cárcel y con quien espera tener cinco hijos.