domingo, julio 21, 2024

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TIRO AL BLANCO N° 139

Los concejales “verdes” de Medellín, Yefferson Miranda Bustamante, Jaime Roberto Cuartas Ochoa y Miguel Andrés Quintero Calle se están saliendo del corral, y por el contrario, se están reuniendo de manera clandestina con el saliente Alcalde “Lonso” Salazar para cuadrar sus “vueltas” futuras, sin contar con el resto de los integrantes de la coalición oficialista que apoyará a partir de enero la Administración de Aníbal Gaviria.
Una de las tareas, que les está proponiendo alias “Tuerquita”, es defender lo indefendible, su gestión, una de las más pobres en la historia gubernamental de la ciudad, específicamente en temas como la movilidad y la seguridad de la Bella Villa.
Lo cierto, es que “Lonso” Salazar quiere “amarrar” a los concejales “verdes” de Medellín, debido a que necesita escuderos bien amolados que protejan su pobre administración y le cubran la espalda, defendiéndolo por todas sus embarradas, que muy seguramente se empezarán a conocer a partir del año entrante. Su objetivo es dejar delfines en el Cabildo Municipal que enfrenten a los concejales que le hicieron oposición y realizaron denuncias en contra de su gestión, pues tiene miedo de lo que llegue a decirse.
El saliente mandatario Salazar Jaramillo, ha invitado en varias ocasiones a su despacho a los “verdes”, para darles línea y enseñanzas sobre cómo deben comportarse a partir de enero en la corporación, además, que los ha indispuesto contra los concejales Bernardo Alejandro Guerra y Jesús Aníbal Echeverri opositores del gobierno saliente; sin contar, su complacencia por haber evitado el ingreso a la coalición del conservador John Jaime Moncada a quien cataloga de ser un infiltrado del Gobernador Luis Alfredo Ramos.
El saliente Alcalde “Lonso”, el Gobernador Electo Sergio Fajardo y el ex Concejal Espía y nuevo designado Secretario de Gobierno Departamental, Santiago Londoño, quieren “infiltrar” los organismos de control fiscal y disciplinario de la ciudad para garantizar que en los próximos gobiernos, reine la “paz”, que nunca tuvo Salazar, por causa de la permanente supervisión. Para ello, necesitan buenos amigos en la Contraloría y Personería que no jodan tanto.
“Tuerquita”, Fajarkamón y “El Espía”, quieren promover el nombre de Marta Nora Salazar, quien se desempeñara como Secretaria General y Jefe de la Jurídica de la Administración de Fajardo, como posible Personera de Medellín, por lo que vienen presionando para que la coalición del Concejo que apoya a Aníbal Gaviria se mantenga congelada por lo menos durante las elecciones de personero y contralor para intentar meter sus fichas.
Igualmente, están convenciendo a los “nuevones” y “verdes” tres tristes concejales, para que intenten posicionar el nombre de Marta Nora Salazar, una señora pensionada y en edad de retiro forzoso por ser la que requiere la ciudad, como personera municipal. Eso dicen…
Desde el edificio de la Alcaldía de Medellín, se sostiene que Salazar, Fajardo y Londoño, quieren bajarle el perfil a la Personería, para convertirla en un ente burocrático y de bolsillo que tape los errores de la Administración y esconda las cifras especialmente de desplazamiento forzado, desaparición forzada y las actividades de las bandas y combos delincuenciales, y por el contrario, ayude a convencer a la opinión pública en que todo anda bien, que Medellín es una ciudad segura que pasó “del miedo a la esperanza” y que los problemas son invenciones de unos pocos contradictores políticos.
Tan sospechosos son los movimientos del saliente Alcalde “Lonso” Salazar, el Gobernador Electo Sergio Fajardo y el ex Concejal Espía y nuevo designado Secretario de Gobierno Departamental, Santiago Londoño, que pretenden además, minimizar el trabajo de la Unidad Permanente de Derechos Humanos de la Personería de Medellín.
Si les toca, aseguran, continuarán la Unidad de DDHH, pero dependiendo del municipio para tener el control sobre lo que se diga y se difunda ante la opinión pública, con el fin de omitir las permanentes denuncias sobre la violación de Derechos Humanos.
Estos magos de la “transparencia” no quieren escuchar que se diga que en Medellín se violan los DDHH o que hay crisis humanitaria, y es claro, que para lograr tal propósito, la tarea se la quieren encomendar a Marta Nora Salazar quien es una buena señora, fajardista pura sangre, su escudera personal y obsecuente, sumisa, obediente y estricta cumplidora de sus directrices.
Inclusive, aseguran en las mismas toldas del faraón, que para el nuevo gobernador no hay magistrado que valga, y que los integrantes de la Corte Penal Internacional son simples principiantes, frente a la sabiduría jurídica de Marta Nora, actual Secretaria General del Área Metropolitana, y de ahí, que quieran embutir su nombre en la coalición de gobierno porque es la persona que ayudará a seguir construyendo a “Medellín, Obra con Amor”.
El que la hace la paga, y el que no la paga, más tarde se la cobran, venganza sin odio, dirían otros que esperaron pacientemente para cobrar por ventanilla. Todos los errores políticos, se pagan en el mismo escenario, y eso queda demostrado en la reunión que tuvo la coalición oficialista del Concejo de Medellín, para determinar, cuáles serían los restantes concejales que podrían ingresar al grupo.
A los “Once del Patíbulo”, ingresaron tres concejales más, Ramón Acevedo de la U, Carlos Mario Uribe de Cambio Radical y Carlos Alberto Bayer del Partido Conservador. La escogencia de estos tres magos que disfrutarán de las mieles del poder los próximos cuatro años, si la divina providencia y Aníbal lo permiten, fue muy interesante.
Resulta que los “Once”, se reunieron a puerta cerrada, con el fin de analizar el comportamiento político del resto de sus compañeros de curul, todos buenos candidatos que les encanta chupar la deliciosa y benéfica teta del Estado para obtener esa rica y espumosa leche hasta que el pezón se raje, como buenos terneros que son…
Cuando los “once” afortunados analizaron el nombre del reelecto Concejal de Medellín por el Partido de la U, Oscar Hoyos, la mayoría estuvo de acuerdo con que ingresara a la coalición, menos uno.
El concejal por el Partido Verde, Jaime Cuartas, quien fue apoyado por sus compañeros de bancada en su decisión, se opuso tajantemente a esa posibilidad, por la sencilla razón que cuando Cuartas militó en la U, el Senador Germán Darío Hoyos, hermano del concejal, le negó el aval para la candidatura al Cabildo. Ojo por ojo…
Nos demoraremos varias décadas, e inclusive, es probable que los hijos de los hijos de nuestros hijos se pregunten qué pasó en Medellín entre los años 2008 y 2011, para saber y entender si la Alcaldía de “Lonso” Salazar fue mala o buena.
Lo que podemos asegurar, es que el mandatario saliente pasó malos ratos durante su administración, sabemos que pasó más incomodidad al sentarse que complacencia. La demostración de esa incomodidad la reveló el Alcalde en su última entrevista a la Revista Semana.
SEMANA: ¿Tuvo costos personales para usted? “Lonso”: «Ufff, sí. Cirugía de hemorroides, tres veces hospitalizado por problemas respiratorios que nunca había tenido. De las cosas que necesito volver a hacer es dedicarle un tiempo largo de concentración con la familia. Mi padre anda escoltado. Pero a mí no me gusta aparecer de víctima».
La indignación que generó el asesinato de los militares el 26 de noviembre que estaban secuestrados por más de 10 años por las Farc, no fue suficiente para salir a marchar por las calles de las ciudades del país reclamando justicia y no más violencia.
Salir a protestar a la calles, no significa nada para los delincuentes en Colombia. Con la multitudinaria marcha que se realizó el 4 febrero de 2008, que movilizó a millones de personas para convertirse en la mayor manifestación en la historia reciente del país, no paso nada, y ni siquiera, se logró que la guerrilla renunciara al secuestro, y estamos seguros que hoy muy poca gente espera que lo mismo vaya a pasar en esta ocasión…
Por: Adolfo León Ospina Mejía
Paulatinamente se ha ido consolidando en la comunidad medellinense dar la bienvenida al doceavo mes del año con una estruendosa alborada, que ilumina el cielo con luces multicolores y llena la atmósfera con ese olor inconfundible a pólvora quemada.
Este evento, no deja de ser lo más contradictorio que la administración que termina puede haber hecho. En la semana en que el área metropolitana presenta como resultado de su gestión la alta mejoría que ha sufrido el medio ambiente en la ciudad donde, según ellos, se han sembrado un sinnúmero de árboles, y el aire ha mejorado porque Ecopetrol está cumpliendo con la mejoría del ACPM que se distribuye en la ciudad; en la semana en que el ministerio del medio ambiente publica un dato que le para el pelo al que lo escuche: “en Colombia se talan 30 hectáreas de bosques cada hora, la alcaldía de Medellín hace un espectáculo supremamente contaminante.
No me explico por qué no se busca una forma menos dañina para el ambiente y más coherente con las políticas públicas que se están intentando imponer en la ciudad para dar la bienvenida a la navidad.
No es una discusión económica como se ha intentado encasillar, es un debate que debe trascender a temas más profundos como el ambiental, en el que creo que la administración saliente se peló por completo, a temas como el de la disciplina ciudadana, pues no tiene presentación que se generen campañas para que NO se queme pólvora y se sancione a los padres de los menores que lo hacen, cuando el mismo estado nos muestra lo divertido y bonito que ello puede ser. Creo que no todos los habitantes de Medellín disfrutamos del evento, me atrevería a decir que disfrutaríamos más de un buen concierto o de una verdadera jornada de comercio abierto las 24 horas con un sistema de transporte público y seguridad garantizados, en fin, otro evento podría tener más acogida. Sólo nos resta desearles a todos nuestros lectores una feliz navidad y que en sus familias no resulte un quemado con pólvora.
CUCURRUCUCU PALOMA
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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.