sábado, julio 20, 2024

Lo último

Noticias relacionadas

TIRO AL BLANCO N° 159

Cuando era adolescente, en puro furor de las feromonas, sentí curiosidad por el color negro, pero en especial por las negras, esas hermosas mujeres de ébano llamaron mi atención, no solamente por la perfección de sus cuerpos, sino también, por su olor, sabor, sazón y cultura. Hombres como yo, sinceros, oportunos, sensatos, bien hablados, admiramos a las mujeres por su interior, por su alma y no por lo que les cuelga… es verdad…

Aunque en algunas clases sociales el color negro se utiliza en connotaciones negativas, aspecto totalmente racista, siempre hice caso omiso a esa clase de comentarios. A alguien le escuché reprochar alguna vez, la desfachatez de los blancos cuando califican a un negro como una persona de color. El blanco cuando se enferma se torna verde, cuando tiene frio se pone azul, cuando tiene rabia se vuelve rojo y cuando vomita es amarillo.
Contradictorio es que al “negro” se le sindique de ausencia de luz, ¿no han visto a un negro caleño bailando salsa o a una garota brasileña bailando zamba, moviendo las nalgas? Brillan sin esfuerzo, es su naturaleza.
Además, y para envidia de las blancas, cuando inicié la universidad uno de los profesores, obviamente negro, dijo en clase: “hombre que en su vida no se haya “comido” una negra, haga de cuenta que se la ha pasado toda la vida voleándose la paja”. Duro, pero cierto. Tanto pescado, chontaduro, plátano y borojó, confirman esa versión.
Al Diputado liberal Rodrigo Mesa Cadavid lo podrán crucificar por politiquero, clientelista, marrullero, por dinosaurio o por obeso, pero nunca por lo que no dijo.
Analicemos, Rodrigosaurio dijo: «La plata que uno le mete al Chocó es como meterle perfume a un bollo». Que hubiera pasado sí hubiera dicho: ¿“La plata que uno le mete al Chocó, es como quemar pólvora en gallinazos”. O “La plata que uno le mete al Chocó, es como tener madre, pero muerta”?
La intención de Rodrigo Mesa, era sugerir lo que todos entendimos, no lo que quiso entender Fajardo. La interpretación del bollo, es que invertir dinero en el departamento del Chocó es un total riesgo por los continuos casos de corrupción que allí se presentan; y además, es prioridad invertir dinero en Antioquia, porque al igual que el Chocó, es un departamento pobre y con graves problemas sociales, especialmente fuera del Área Metropolitana.
Lo que pasó, es que desde el piso 12 de la Gobernación de Antioquia y desde la Dirección del Liberalismo Social Demócrata que orienta el Senador Eugenio Prieto le están cobrando por ventanilla a Rodrigo Mesa, varias cuentas por pagar.

La interpretación racista sobre el caso de “El bollo de Rodrigo”, es totalmente errada. Los chocoanos deberán entender que no se le puede pedir peras al olmo.

Cuando se es paisa, hablantinoso, mal hablado, alimentado con sancocho y carne gorda, y con carencia de academia, como yo, que más se puede esperar.
A Rodrigo Mesa, le están cobrando, entre otras cuentas, la conspiración que caviló para tumbarle la presidencia en la Asamblea Departamental a Héctor Jaime Garro, quien acarició las mieles de la dirección de la Duma por un mesecito largo.
Por eso, el Gobernador Sergio Fajardo y sus verdes amigos de la Asamblea, tergiversaron la muy desacertada frase de Mesa Cadavid y la aprovecharon para hacerle pasar un mal rato, al que se pegaron todos sus contradictores, incluidos los integrantes del Liberalismo Social Demócrata que se encargaron de hacerle mal ambiente ante la Dirección Nacional del Partido Liberal. Dicen, que el peor mandamiento que no se puede violar es dar papaya, y a Rodrigo se la partieron en mil pedazos.
BAILANDO JUNTICOS

Ahora, si el tema es el racismo, para racistas lo negros. Con mi debilidad por las negras y por los “calzones en diminutivo”, como diría Jaime Jaramillo Escobar X504, continué con la tarea de emparentarme con una integrante del reino femenino de esta exótica raza.

Cuando traspase el umbral de los 20 años, todo un varón, con barba azul y pelotas rayadas, aunque un poco precoz, conocí a una negrita prieta estudiante de Trabajo Social en la Universidad de Antioquia.
Era una hermosa mujer de unos 24 años de edad, con una dentadura perfecta, blanca, unos ojos rasgados color miel, 1,75 de estatura y cabello muy corto. Siempre que la veía pasar, hiperventilaba; la saliva se volvía espesa, y mi corazón paraba… para que hablar de la forma de su cuerpo, estaba completica, no le faltaba nada, sus piernitas y sus manitas estaban en su sitio, era perfecta.
Como he sido un hombre de chispa adelantada, no aguanté y en una ocasión me las ingenié para invitarla a salir. Salimos. Todo iba a las mil maravillas, en el tercer encuentro ya nos dábamos besitos, pero de aquello nada, tenía derecho a ver pero no a tocar. En alguna ocasión nos fuimos a bailar a esos lugarcitos de la Calle Barranquilla. Todo iba por buen camino, como diría Fajardo, nos podíamos mirar a los ojos con transparencia. Estaba completamente seguro que esa noche habría francachela, para lo que me fui muy preparado. Como era unos centímetros más bajito, la bailada quedó como anillo al dedo. Ahí bailando, junticos, apretaditos nos entretuvimos el uno al otro con unos besitos de más… (Continuará)

Entre el Concejal Fabio Humberto Rivera y yo, compartimos varias cosas. Ambos nacimos en el municipio de Jardín, suroeste de Antioquia y ambos no podemos ir por la caótica que está la carretera desde Medellín a esa zona del departamento.

Afortunadamente nuestro Gobernador Sergio Fajardo, que todo lo sabe, y además lo hace, nos dejará una gran autopista de doble calzada con cuatro carriles cada una, al término de su gobierno.
Pero como soñar no cuesta nada, hay que empezar a sugerir. El cabildante Rivera, le envió una carta al mandatario seccional, en la que le manifiesta: “Señor Gobernador, el suroeste antioqueño es una despensa alimentaria para el Departamento y un generador de desarrollo desde la producción de café y otros productos esenciales en la canasta de las familias antioqueñas. Sin embargo, sus carreteras se encuentran en mal estado, los derrumbes son constantes y perjudican a esta importante Región”.
Si el departamento y la nación no le echan una manito a la mal llamada Troncal del Café, pronto estaremos a lomo de mula recordando a nuestros antepasados en semejante trocha, deteriorada por el invierno.
Y dice Fabio: “En una visita realizada pude apreciar el evidente deterioro en el trayecto Amagá, Bolombolo, Andes y Jardín. Por lo anterior, de manera respetuosa, le solicito incluir en el Plan de Desarrollo la solución definitiva que permita mitigar las condiciones de vulnerabilidad en las que se encuentra esta población debido a los constantes derrumbes en las vías”.

No quise creer, pero Fajardo sacó votos hasta en Jardín, una tierra, muy a mi pesar, completamente conservadora.

El concejal Fabio Rivera, aprovechando las intenciones del “Más Educado”, le recordó que: “las escuelas y colegios del municipio de Jardín requieren reparaciones, ampliaciones y dotación tecnológica; igualmente necesita de más equipamientos recreativos y deportivos. Es lamentable que las dos piscinas públicas con las que cuenta, estén dañadas y sin uso desde hace ocho años. Así mismo, la iglesia, declarada patrimonio cultural, y el teatro, necesitan ser intervenidos”.
Finalmente, solicitó actuar de manera urgente, con el fin de resolver los problemas que enfrentan varias familias residentes en el municipio de Jardín, quienes desde hace algunos años esperan que les sean entregadas las viviendas con aportes del departamento que a la fecha no terminan de construir.
Después de la bomba en Bogotá, un desconocido llamó al canal Cosmovisión de Medellín y dijo lo siguiente:

Por: Adolfo León Ospina Mejía

A la fe será a lo que tendremos que recurrir los colombianos cuando de salud se trate. El jueves 10 de mayo, la corte constitucional recibió versiones de diferentes actores que están investigando los diferentes procesos de salud, ¡cuál de todas más desilusionantes! Entre lo dicho se podría destacar el monto de dinero que mueve la salud al año, 44 billones de pesos, quedando cerca del 50% en manos de particulares ¡qué negocito!, otra de las denuncias que preocupan y bastante, se refería a la costumbre de algunos de empacar pastillas de harina como medicamentos reales, pero lo peor de todo es la declaración de la ministra de salud la señora Beatriz Londoño quien se atrevió a defender el actual sistema, argumentando que ningún sistema de salud en el mundo es perfecto, ¿qué mejoría entonces podremos esperar?
Y es que después de 1993 cuando se aprobó la ley 100 de salud, pensiones y riesgo profesionales, presentada por Álvaro Uribe, la salud ha venido en un proceso de desmejoramiento paulatino, llegando al extremo actual, en el que la gente se muere por negligencia de las empresas de salud que niegan la atención y los medicamentos requeridos.
El actual sistema de seguridad social, modificado a partir de la promulgación de la ley 100 ha colapsado en sus dos componentes básicos: salud y pensiones. El primero deja morir a los colombianos, y el segundo es una bomba de tiempo para estabilidad fiscal del país. Urge una nueva ley de seguridad social, que cumpla con su objetivo principal cual es el beneficio de toda la población.
Casos como el cometido por el honorabilísimo padre de la patria, Senador Eduardo Carlos Merlano, son los que tienen montando en bollo a este país.
Sin licencia para conducir y al parecer con traguitos encima, viola la normas de tránsito, respaldándose en 50 mil voticos. La denuncia la hizo zonacero.info en Barranquilla. Video sin editar.
Artículo anterior
Artículo siguiente
Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.