domingo, febrero 25, 2024

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INVALUABLE

Viernes_27_9_2013@@BIBLIOTECA-ESPANA-300La reconstrucción de la biblioteca España, $15.000’000.000 (quince mil millones de pesos), más de lo que costó su construcción, durante la Alcaldía de Sergio Fajardo. Estación San Pedro del Metro plus, que cuatro años después de su inauguración en la Alcaldía de Alonso Salazar, no se ha puesto en funcionamiento $1.500’000.000 (mil quinientos millones de pesos). Más de $2.000’000.000 (dos mil millones de pesos) es el sobrecosto del tranvía que todavía no se ha terminado de construir, en la alcaldía de Aníbal Gaviria. Poder castigarlos con nuestro voto no tiene precio.

Los escándalos de inversiones mal realizadas, contrataciones sospechosas y despilfarro de los dineros públicos de los últimos mandatarios de la ciudad de Medellín han pasado desapercibidos. Los rumores van y vienen por los pasillos de la Contraloría y la Personería y no pasa nada. Los medios de comunicación leen en sus titulares las denuncias pero nunca desarrollan la noticia, sería más costoso para los grupos económicos propietarios, dejar de recibir las jugosas partidas presupuestales que uno de los municipios más acaudalados del país, socio de las Empresas Públicas de Medellín, destina para la publicidad, que hacer oídos sordos e intentar desenmascarar el gobierno de la publicidad desarrollado por Sergio, Alonso o Aníbal.

Sin embargo, pese a que la responsabilidad del abuso del gasto de Medellín cae sobre un nombre en particular, no podemos olvidar la participación de un actor protagónico en este desacierto y que ha intentado pasar con la cabeza agachada: El Concejo de la ciudad.

Todos los gastos de inversión, como los mencionados y de funcionamiento, deben ser aprobados por el Concejo de cada ciudad, y es menester de la misma corporación hacer un seguimiento a la forma cómo se invierten dichos recursos, y de encontrar alguna inconsistencia ejercer un control que ponga en cintura al ejecutor.

Los concejales de la capital de la montaña olvidaron hacer ese seguimiento a los gobernantes, lo más preocupante de todo es que, como en el caso del actual alcalde, han renunciado a su deber y han firmado cheques en blanco para los gastos (dos veces en el actual periodo).

bannerSon ellos tan responsables de las malas inversiones como la administración, con un agravante, no están cumpliendo (con contadas excepciones) con la función que la norma les exige y que además está expresa en la misión de la Corporación: «El Concejo Municipal es una corporación administrativa pública que actúa como interlocutora, vocera y representante de la comunidad, que estudia y genera acuerdos de ciudad y ejerce control político, mediante el debate democrático, cumpliendo la Constitución y las leyes y liderando el desarrollo armónico, equitativo y sostenible de la ciudad de Medellín”.

Durante las últimas tres alcaldías la composición del Concejo ha cambiado muy poco, es decir, la responsabilidad recae sobre los dos exalcaldes y el actual y sobre una serie de concejales que han incumplido reiteradamente su compromiso con sus electores al no realizar a cabalidad sus funciones.

Se ha llegado a tal nivel de desidia, que en algún debate, la bancada del concejal “el Santi” Martínez lo invitaba a que defendiera la postura de su grupo, él en un acto no sé si de sensatez o de descaro respondió diciendo que no era de ningún partido, que él era gobiernista. Y esa es la mejor postura pues es en esa posición que se obtienen los cargos burocráticos que garantizan la permanencia en la Corporación.  Por todo esto castigarlos con nuestro voto… no tiene precio.

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Adolfo Ospina
Licenciado en Educación Español y Literatura de U de A, apareció hace unos 4 años a este proyecto. Especialista en pedagogía de la lengua escrita de la Universidad Santo Tomás, Ambientalista y defensor de los derechos de los animales, peor que Vallejo.