sábado, julio 20, 2024

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“PERRITO FALDERO”

santigo londoñoTuve la oportunidad de conocer a Santiago Londoño haciendo campaña al Concejo de Medellín por la Alianza Social Independiente, ASI, partido político en el que los fajardistas se refugiaron como en una casa de vicio.

Era un muchacho prometedor, poco inteligente, pero prometedor. Y lo de poco inteligente no lo digo por verlo sin afeitar como un integrante del Bronx, sino porque Santiago Londoño fue el autor intelectual del seguimiento que, hace un par de años, durante el gobierno de Alonso Salazar, hiciera a los concejales de la ciudad, incluido el actual Alcalde Federico Gutiérrez. Esa acción le costó a Londoño acabar con su reputación lo que generó que en la actualidad nadie le crea.

Ese absurdo seguimiento en el que incluyó la descripción física y mental de cada uno de los corporados de ese momento, le costó un año de Presidencia en el Concejo de Medellín y hasta la curul, porque Santiago Londoño renunció a su silla para salir corriendo a meterse debajo de los pies de Sergio Fajardo, como un perrito faldero.

Londoño, quien se desempeñó en la anterior Administración Departamental como, Secretario de Gobierno, es un hombre poco inteligente porque sus preocupaciones sólo están direccionadas a defender lo indefendible: los pésimos resultados de las inversiones que el gobierno de Sergio Fajardo hizo en educación.

La mayoría de los municipios de Antioquia son de sexta categoría, es decir, son municipios pobres, con bajo presupuesto que no alcanza para asumir proyectos adicionales como lo fueron los Parques Educativos.

En el Municipio de Betania, ubicado en el suroeste de Antioquia, el Parque Educativo es sinónimo de abandono y un verdadero monumento al despilfarro. Ese desmadre presupuestal debe ser la verdadera preocupación de Santiago Londoño, quien hoy desde la oposición tiene derecho de tirarle piedra al gobierno.

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.