“LINDA FAMILIA”

andres ffffDesde hace un par de días circula en Medellín el rumor que el indecente y estafador Andrés Fajardo Valderrama, Representante Legal de la Constructora Fajardo Moreno inició el proceso de liquidación de la empresa que junto con sus hermanos entre los que se encuentra Sergio, heredaron de su señor padre.

Las versiones que tejen el imaginario colectivo sobre la “linda familia” del exgobernador y aspirante a la Presidencia de la República, Sergio Fajardo, son innumerables.

“Lo que se hereda no se hurta”, es una frase coloquial que en el arbolito genealógico de los Fajardo Valderrama encaja perfectamente. En los años 70, Don Raúl Fajardo, calificado como uno de los constructores más importantes de Antioquia, lo mínimo que hizo fue venderle su casa ubicada por el sector del Club Campestre a Pablo Escobar a puerta cerrada, es decir, incluida la cubeta del papel higiénico cagao. Sergio siendo un adolescente sólo pudo sacar la ropa…

Años después, Andrés, un sinvergüenza sin ninguna clase de escrúpulos empezó a negociar con la empresa de su papá y sus hermanos convirtiéndose en uno de los constructores más peligrosos de la comarca.

Posterior a que estafara al narcotraficante Pedro Antonio Bermúdez Suaza, alias “El Arquitecto”, a quien le vendió un piso en el proyecto Soler Gardens, que no existe; Andrés Fajardo vuelve a verse comprometido en una nueva estafa con un segundo traqueto.

El periodista Juan Esteban Mejía escribió una columna en la que relata como el Representante Legal de la Constructora Fajardo Moreno, Andrés Fajardo Valderrama estafó un par de mujeres, viuda e hija, a quienes les quitó el apartamento donde vivían para “lavar” presuntamente dineros provenientes del narcotráfico.

“La empresa Fajardo Moreno les cambió un apartamento a la viuda y a la hija de un reconocido constructor de Medellín y las dejó encartadas con un proceso de extinción de dominio (…)”. Ver columna

Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.