miércoles, abril 24, 2024

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AGUANTA UN POQUITO

La presentación del Balance de Gestión que obtuvo COMFENALCO durante el 2016 se realizó en el auditorio de un reconocido almacén de libros de la ciudad.

Cauto me senté detrás de un linda chica y al lado de un hombrononón del periodismo, quien me confió que la próxima semana presentarán en el auditorio del IDEA otra versión de libro “Los 20 de Así va Antioquia”.

Desentendido escuché la intervención del Director de COMFENALCO, Carlos Mario Estrada Molina y lo vi con tanta propiedad que pensé que estaba en campaña…

Antes de la rueda de prensa tuve la oportunidad de hablar con Manuela Díaz Mesa, una de las ejecutivas de la Caja. Jardineña, bonita, millonaria, bien parada e hija del médico que atendió el parto de mi madre para traer la belleza de hombre que escribe este portal.

Carlos Mario Estrada Molina, quien estaba al lado del presidente de la Junta de CONFENALCO, Juan Felipe Montoya Calle, otro buen jardineño con quien jugué “ponchado” cuando estábamos chiquitos, habló muy bien, tan bien que lo vi en el futuro como candidato.

Lo cierto es que Carlos Mario, hijo del exministro Armando Estrada Villa, está dejando en alto su reputación al punto que será unas de las fichas claves del uribisno para las elecciones territoriales del 2019.

Así como lo oyen. Estrada Molina, será una de las fichas más importantes para la campaña a la Alcaldía de Medellín por Centro Democrático que orienta el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez.

En algún momento se había pensado en que Carlos Mario podría apuntarse a integrar la lista al Senado por CD, pero existen dos aspectos que tienen bastante peso. Por un lado a Estrada no le gusta el legislativo, y por el otro, la Junta Directiva de COMFENALCO anda feliz con el hombre, razón por la que le solicitaron que aguantara un poquito más en el cargo…

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.