martes, mayo 21, 2024

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MERA PERCEPCIÓN

Entre las curiosidades que tendrán las elecciones de octubre del próximo año será la conformación de la lista de candidatos al Concejo de Medellín por el Partido Centro Democrático.

La bancada de jóvenes cabildantes está conformada por Héctor Preciado, Nataly Vélez, Simón Molina, Jaime Mejía y María Paulina Aguinaga, quienes por derecho adquirido serán los primeros cinco de la lista en caso de que el partido decida que sea cerrada o pase la reforma política que pretende eliminar el voto preferente.

En caso que la lista sea abierta, como debería ser, el baile se vuelve sabroso por la sencilla razón que cada uno de los actuales cabildantes, si desean repetir, tendrían que salir a buscar simpatizantes.

De acuerdo con las sumas y restas que hacen en el mismo Centro Democrático tres de los cinco concejales sostendrían sus curules por varias razones, entre ellas por los resultados electorales para Congreso en Medellín que obtuvieron los parlamentarios que apoyaron en su momento.

Simón Molina con “Los Paolos” y sus 20 mil votos, Nataly Vélez con Quintero que alcanzó cerca de 14 mil votos y Jaime Mejía con Santiago Valencia que obtuvo 8.300 votos, e incluyendo el trabajo individual de cada uno, podrían sostener sus curules y asegurar el reingreso a la corporación.

La acuciosa María Paulina Aguinaga, quien se le abrió del parche a los Valencia Cossio, apoyó en las elecciones parlamentarias al señor Bermúdez que tuvo 5.600 votos en Medellín.

Aguinaga Lezcano, beligerante con los negocios de EPM, tema que ya se agotó, despista la audiencia con su personalidad que se confunde entre prudencia y timidez que consiguiendo votos no sirve para mucho.

La situación que afronta Héctor Preciado es compleja. Los mismos compañeros de bancada lo dan por quemado, aspecto que tendrá que analizar para fortalecer su trabajo electoral. Asunto de percepción…

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.