DECISIONES

DECISIONES

Los números de contagio de la covid19 dados el viernes 10 de julio que ponen a Colombia en el segundo puesto después de Brasil en Sudamérica y de tercero después de Brasil y México en Latinoamérica, han llevado a tomar de nuevo medidas drásticas para proteger a la población.

Pero también ha llevado a que aparezcan realidades que no se evidenciaron durante la primera temporada de prevención que se dio en el país. Por un lado, es necesario aclarar que la gran mayoría de analistas y la opinión pública en general tuvieron un concepto positivo de lo hecho por el gobierno del incapaz, e incluso al momento de reabrir, en general hubo apoyo a la decisión.

Pero también es cierto que el primer encierro no logró lo esperado: aplazar el pico de la epidemia para fortalecer la red hospitalaria, no porque no se diera lo primero, es decir, se aplazó el momento de mayor contagio, sino porque no hubo tal fortalecimiento del sistema de salud, y por el contrario desnudó la podredumbre que atraviesa ese sector.

Otro aspecto que quedó al descubierto no porque no se supiera, sino porque no queríamos aceptarlo es que los gobernantes del país están a merced de los gremios económicos. Algunos dijeron que reabrir la economía de la manera como lo pretendía el “Duquecito” no era acertado, incluso el mismo gobierno dejó entrever en sus declaraciones el alto riesgo de esta medida, sin embargo, los poderosos no permitieron mantener un encierro preventivo.

Además, se evidenció en el día sin IVA, que, como individuos, no importamos, estamos a disposición de la economía y del capital. Incluso ha sido tan marcado ello que nosotros mismos no nos importamos y hacemos el juego al poder económico.

Pero se acabó el tiempo de los análisis históricos. Llegó la hora de que los gobiernos locales y Nacional demuestren su capacidad de determinación e independencia de los gremios.

Ya Claudia López lo viene haciendo en Bogotá con posturas muy férreas en contra de las determinaciones del Gobierno Nacional, posturas que han sido denunciadas por los partidarios de los extremos como populistas, y en Medellín el ambivalente tomó una decisión que deja insatisfechos a algunos: cerrar el Centro desde este lunes 13 de julio y por dos semanas, esto sumado a una que tampoco ha sido muy popular, la ley seca durante los fines de semana que dure la pandemia.

Hasta ahora callos pequeños, esperemos que se tengan que tocar los de los grandes comercios, que tallan un poco más a la hora de decidir.

Como punto adicional, habrá que decir que, pese al interés desmesurado del Ministerio de Educación de retornar a los colegios en agosto, la realidad obligará a retrasar un poco más este intento.

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