EGOTECA MEDELLÍN

Se oficializó el aval presupuestal para el proyecto de movilidad de la Avenida 80 en Medellín, y ese anuncio no dejó de ser nuevamente el escenario para que se recordara que gracias al alcalde de Medellín eso fue posible porque si no fuera por él entonces no habría plata.

Se ha dicho también que semejante logro resultó siendo sobrehumano porque en muy pocos meses nuestro líder logró lo que nadie había logrado antes, y todos los que habían intentado algo parecido les había quedado grande. Y el gran argumento es que el entonces candidato del exalcalde Federico Gutiérrez, Santiago Gómez, había dicho en campaña que no era viable la consecución de los recursos para el proyecto, razón por la cual entonces el único dueño de la hazaña había sido Quintero.

A partir de ahí se veían desfilar opiniones por todas partes de los que quisieron recordar que ese proyecto llevaba una década de trabajo de otros gobernantes y líderes de la ciudad, al tiempo que los aplaudidores del alcalde no paraban de insistir en reclamar el logro como hechura de su amo en pocos meses.

Y así por el estilo se viene gobernando la ciudad, exaltando cada cosa como una manifestación de las infinitas cualidades que sólo tiene el alcalde. Por ejemplo, nos han querido mostrar la Ciudadela Universitaria de Occidente como una obra de Quintero, y hasta ni en la forma se cuidan porque tan pronto salió el anuncio de la demanda que ganó EPM a la Gobernación de Antioquia, inmediatamente Pericles echó mano de su principal herramienta de gobierno -Twitter- y anunció al pueblo ese logro, recalcando, por supuesto, que ahí estaba firme su paladín para seguir defendiendo los recursos públicos, sin haberse escrito una sola línea durante esta alcaldía con destino a ese proceso judicial.

Igual pasó con el anuncio de la financiación de los restaurantes escolares, que debía comunicarse, no con imágenes alusivas a los niños, niñas o adolescentes destinatarios de ese importante programa, sino con una fotografía de primer plano del guardián de la heredad mirando a lontananza como para ser inmortalizado.

Lo importante entonces es el líder. Lo demás gira a su alrededor porque el asesinato de Campo Elías Galindo era la oportunidad perfecta para resaltar, como hizo el prócer, que el muerto por lo menos nos dejó su opinión a favor de la posición de la Alcaldía en el conflicto de Hidroituango.

Lo cierto es que las obras públicas no tienen dueño. Nos han hecho ver que la infraestructura es una especie de legado que le pertenece a un líder; pero en realidad la labor del gobernante no es otra que ejecutar un mandato, por el cual se le denomina mandatario, es decir, “mandado por” la ciudadanía, pero acá nos lo venden al revés, como si el gobernante fuera un “mandamás”, y como si el hecho de gobernar consistiera en dejar el nombre plasmado en alguna cosa grande que pueda verse mucho y durante muchos años, reclamando una especie de reconocimiento que se debe traducir en gratitud electoral.

En la historia reciente de Medellín no se había visto un grado tan elevado de infantilización del gobierno local y de la agenda pública. Es definitivamente un problema que la alcaldía de Medellín se haya convertido en una oportunidad de exhibición en vez de una oportunidad de ser mejores. Es definitivamente un problema que nos tengamos que aguantar megalómanos insoportables queriendo hacer que todo gire en torno suyo porque no son capaces de despreciar la oportunidad de gobernar a Medellín para hacer de una vez campaña política para vecinas elecciones.

LUIS MAURICIO URQUIJO TEJADA

Abogado penalista, docente universitario y conferencista en temas relacionados con la criminología. Twitter: @luisurquijo – correo: mauricio@mauriciourquijo.com