GANAS NO LE FALTAN…

GANAS NO LE FALTAN…

El lunes 3 de mayo, Mónica Andrea Gómez quien venía desempeñándose como secretaria de Inclusión Social de Medellín presentó su renuncia al cargo, cuota burocrática del concejal Luis Bernardo Vélez avalado por el mismo movimiento “Independientes” con el que Quintero llegó a la alcaldía en las elecciones de octubre de 2019.

Se preveía la salida de Gómez. El voto negativo que el cabildante Luis Bernardo Vélez le dio al proyecto de transformación de la razón social del Aeropuerto Enrique Olaya Herrera fue crucial para ratificar que el médico Vélez Montoya se apartó de los intereses del jefe natural del “pinturismo puro”.

Lo que también se evidenció esta semana para dejar dudas al lado sobre la separación política entre Vélez y Quintero quienes chuparon juntos la pipa de la paz en las elecciones territoriales, es que, además, presentaron renuncia varios subsecretarios y asesores del mismo despacho.

El subsecretario técnico de Inclusión social, Luis Miguel Ríos en solidaridad con su jefa tiró la toalla al igual que los sub de grupos poblacionales, Juan Diego Tobón, derechos humanos, Diego Herrera y la asesora Gloria Múnera…

Y fue lo mejor que hicieron esos muchachos, puesto que detrás de la salida de la secretaria tiene que declinar también su tropa para evitar la declaración de insubsistencia por parte de quien maneja el lapicero en el piso 12 de la alcaldía, quien aduce “alta traición” por parte del concejal y político que prometió más que fidelidad, lealtad a su proyecto electoral…

Lo otro que se comenta en corredores del Municipio y Concejo es qué va a pasar con el cargo de gerente que en la actualidad ostenta “Chucho” Sánchez en el Aeropuerto Enrique Olaya Herrera desde el gobierno de Federico Gutiérrez, lleva cuatro años con Fico y uno y medio con el “pinturismo”, ¿lo van a dejar, o lo van a sacar por ser también cuota política de Luis Bernardo?…

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Algunos integrantes del Consejo de Gobierno, esa reunión ordinaria que por lo general se hace cada ocho días para analizar los avances del “poder” fueron claros en que “Chucho” Sánchez hizo lo que pudo para sacar adelante la transformación de Olaya Herrera en el Concejo en una Empresa Industrial y Comercial del Estado, e incluso, pasando por encima de su amigo político Vélez Montoya.

El inconveniente del cabildante “independiente” Lucho Vélez con el “pinturismo” no fue tanto por burocracia, pese a que es bastante “comelón”, sino por gobernanza…

El malestar de Lucho es que no previó que una cosa sería su relación con Quintero en campaña, y otra, muy distinta, si llegaba al poder. “Luchín” pensó que iba a tener comunicación directa con el nuevo mandatario y se encontró con todo lo contrario, pide citas y no se las dan para cuando él quiere, solicita atención y no lo atienden…

Además, Luis Bernardo pudo constatar que al jefe natural del “pinturismo puro” no lo maneja ni el putas, ni Luis Pérez, ni César Gaviria, ni nadie, hace lo que le provoca, lo que le parece, lo que su intuición le dicta…

La otra versión que también hace parte de la comidilla política, en especial, en los círculos y clubes clase alta de Medellín es sobre un tal encuentro que se presentó entre Luis Bernardo con algunos empresarios antioqueños.

Dicen, chismosean, que uno de los propósitos de Vélez era, fue, intentar bajarle la tensión, la espuma entre Quintero y empresarios, relación que empezó deteriorada, especialmente por la designación del gerente de Empresas Públicas de Medellín y la demanda en contra de los contratistas del proyecto Hidroituango.

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Lo que se menciona, es que a Luis Bernardo con lo referente a Quintero no lo dejaron ni hablar, y, por el contrario, le dijeron que se saliera de esa pocilga, que, como iban las cosas, hasta podría ser un potencial candidato a la alcaldía en el 2023 y contar con el apoyo de los empresarios…

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