miércoles, mayo 22, 2024

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¿TRANSFORMAR LA POLÍTICA?

La única “esperanza” que tiene la coalición que integran Fajardo, Robledo, Galán, Cristo y De La Calle, los cuatro últimos sin posibilidad de poder presidencial es que el recién aspirante a la Casa de Nariño, el exrector Alejandro Gaviria se una a ese consorcio temporal.

Y la razón es sencilla, Fajardo con mayor posibilidad al interior de la coalición, investigado por los presuntos delitos de peculado por apropiación en favor de terceros por un contrato sin requisitos legales de 77 millones de dólares sin cobertura cambiaria que firmó cuando fue gobernador de Antioquia, lo más probable es que no pueda presentarse como candidato a la presidencia debido a que un juicio no se resuelve en nueve meses, tiempo para la primera vuelta…

“Los esperanzadores” políticos la tiene tan clara, que conocida la inscripción del comité de firmas del exrector universitario Alejandro Gaviria, la Coalición de la Esperanza lo invitó a conversar de las elecciones del próximo año.

En una declaración del colectivo expresaron:

“En la Coalición de la Esperanza nos regimos por el respeto; acá no hay cabida para la violencia, para el odio, para el resentimiento. Tampoco para la demagogia ni el populismo. Sobre estos principios democráticos necesarios para la transformación de Colombia, invitamos a Alejandro Gaviria a conversar con nosotros”…

Insistieron en el mismo cuento que vienen echando los últimos 20 años durante cada elección: “existe la necesidad de cambiar la forma de hacer la política en Colombia”.

Y agregaron:

“Colombia no aguanta otro gobierno como el actual; un gobierno sordo ante la inconformidad justificada de millones de colombianos y colombianas. Un Gobierno que presidió sobre la más descarada y generalizada corrupción. En nuestras manos está aprovechar la oportunidad histórica de que una coalición de centro llegue al poder en el 2022”.

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.