CONGRESO EN BABY DOLL

CONGRESO EN BABY DOLL

Hace 40 años en el “agrio riñón de los andes”, como reza una de las frases del himno para describir la espesura de las montañas de mi tierrita en el suroeste de Antioquia, junto con mis amigos escasamente podíamos ver “Meteoro”, “Centella” y “Mazinger Z”, entre otras series en el lluvioso canal del león que podía medio transmitir a través de un viejo televisor de tubos en blanco y negro, lo más non plus ultra para la época.

Adolescentes, al fin y al cabo, nuestras demandas sexuales fueron las mismas que en la actualidad tienen nuestros hijos, pero con más restricciones y cuidado por el miedo que producía: “que nos tragara la tierra”, pues eso era lo que decían en la iglesia.

“Cuántas veces se toca el cuerpecito”, me preguntaba en humilde confesión un curita, que, si Dios existe, deberá estar asándose a fuego lento en el infierno…

Jalarle “el pescuezo a la gallina” fue la actividad más secreta y común en los años 80 en un municipio de godos y ”buenas costumbres”, tres veces por día, tres golpes, mínimo, y quedaba faltando…

Encerrados en la montaña todo era expectativa, unas nueve horas de viaje en bus escalera por una carretera en pésimas condiciones nos separaban en ese entonces de la capital del departamento. Salíamos poco de Jardín, el pueblo, por lo que caminar en el campo, bañarnos en ríos, jugar en sus calles a los policías y ladrones, además de montar en bicicletas hechizas, armadas de a poquitos, fue lo más fascinante que aportó al divertimento.

Sí programar una ida a Medellín era desvelo de tres días, proyectar un viaje a “San Andrés Islands” a comprar contrabando, ollas de arroz, cámaras fotográficas, televisores y betamax, sólo por la montada en Jet era semejante a un viaje a Europa, atravesar el Atlántico, ¡qué placer!…

Un amigo con su mamá enfermera fueron a las islas, y no sólo trajeron cámara fotográfica, sino el primer VHS, nuevo dispositivo con diferente formato para ver películas y grabaciones de video. Teníamos dispositivo, ¿y las películas?…

Nos pusimos a buscar y un amigo de mi papá estaba alquilando películas para adultos, que obviamente, ni se las dejaban tocar a menores de edad, razón por la que respiramos profundo para mover influencias y lograr ver algunas de las citas del bajo mundo de la pornografía cuya característica principal era abundante vello no sólo púbico sino bajo el brazo…

Se preguntarán cuál es el motivación para contar esta historia. Hace un par de días se dio a conocer que Alejandra Omaña, conocida en la industria pornográfica como Amaranta Hank, estaría pensando en lanzarse al Congreso en las elecciones de marzo del próximo año.

Inmediatamente recordé que una de las películas que vimos hace 40 años fue producida por la célebre actriz húngara-italiana, Ilona Staller nacida en Budapest el 26 de noviembre de 1951, más conocida como “La Cicciolina”.

La actriz porno, se dio a conocer en el mundo por dos grandes ejecutorias, una fue que se grabó acariciando el semejante miembro de un caballo, y la otra, en 1979 fue la segunda mayor votación con el aval del Partido Radical Italiano para hacerse elegir integrante de la Cámara Baja del parlamento de ese país.

Bella la historia, bello el circo, vello púbico, como dije, Alejandra Omaña radicada en Medellín, y quien, además, es actriz y periodista egresada de la Universidad Pamplona se mostró entusiasta para aspirar al Senado colombiano:

Tiene seguidores, pero no se ha hecho contar, además, de medírsele a esa iniciativa la pregunta que no sobra es por qué partido sería su aspiración, pues cada vez se incrementa la cantidad de actores, influenciadores e instagrameros que desean empezar carrera política…

De acuerdo al calendario electoral hecho por la Registraduría la fecha límite para inscripciones de candidatos al Congreso va hasta el 13 de diciembre de la actual anualidad.

A partir de ese momento los candidatos podrán empezar campaña en espacios públicos basados en el Artículo 35, Ley Estatutaria 1475 de 2011 que autoriza hacerla tres meses antes de elecciones.

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