SIN ARGUMENTOS

SIN ARGUMENTOS

No se podrá dejar de reconocer que, entre los últimos alcaldes de Medellín, Fico no ha sido el más malo, dirán que en país de ciegos el tuerto es rey, pero tampoco que su gestión como burgomaestre de la segunda ciudad en importancia de Colombia es un pergamino suficiente para demostrar su capacidad de gobernar a Colombia.

Su decisión de enfrentar al delito se vio comprometida por la presencia de un cuestionado subalterno al que se le acusa de hacer parte de las estructuras delictivas de la ciudad, y en cuanto a política social tampoco son demasiados los aciertos.

La campaña de Fico presidente ha cometido un error que, dando el beneficio de la buena fe, a lo Cabello, deja muy mal parado al candidato uribista, al nuevo Duque: sólo ataques a Petro, con lo que se puede pensar que o es la estrategia para apuntalarse hacia la continuación del momento más aciago del país en términos de gobierno, o no tiene la sufriente estructura argumentativa para enfrentarse al, sin lugar a equivocaciones, el mejor preparado de los candidatos a presidente 2022-2026.

Los “debates” se han convertido en un campo de tiro en que el candidato Petro es la diana y con tranquilidad pasmosa éste elude y desmonta los ataques, pero ahí está el error, gran parte de la duración de esos encuentros se los roba el candidato de izquierda por la necesidad de responder y desmentir la sarta de mentiras y cuestionamiento que van en su contra.

El “todo vale” montó al sepulturero en la presidencia de Colombia en 2018, con resultados nefastos y que todos vivimos en la actualidad, no conocimos una propuesta seria de Duque ni un argumento de más valía que no fuera ser el que dijo Uribe.

Como en “deja vu” repetimos la historia, los argumentos de Fico no muestran nada y el único elemento que esboza en los encuentros con medios es que “Petro va a acabar con la férrea democracia colombiana”, a tal punto ha llegado esa estrategia que más parece una obsesión patológica con el contrincante que una confrontación política.

Espero que los colombianos que ya “comimos cuento” (aclaro que nunca he votado por Uribe o sus secuaces), no cometamos el mismo error de montar un presidente tan corto argumentativamente, que esconde su inexperiencia y desconocimiento en ataque personales.

Posiblemente Petro no sea la panacea, o en Fajardo no esté la solución, pero es mejor equivocarse con algo diferente que, a conciencia y con conocimiento de causa, darle una nueva oportunidad al que nos tiene hundidos hasta el cuello en el fango.

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