domingo, julio 21, 2024

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TIRO AL BLANCO N° 234

Un año fue suficiente para que ejecutara el montaje de un proyecto agrícola en la región del Naya en el departamento del Cauca. En unos trece meses aproximadamente de trabajo incansable sembró lechuga, pimentón, cebolla, zanahoria y remolacha, entre otras hierbas para adobar las comidas que comúnmente se consumen en esa zona del suroeste de Colombia.
Pero no solamente se invirtió en la siembra. El tiempo alcanzaba para hacer de comer a los “trabajadores”, para lavar la ropa e inclusive también para remendar la de los campesinos de las fincas contiguas, además de cuidar en ocasiones de sus hijos pequeños que quedaban solos en sus ranchos por el trabajo de la tierra de sus propias madres.
La producción fue más allá. Los pocos huevos regalados por algunos vecinos alcanzaron para empollar 67 patisucias, gallinas que tenían que ser cuidadas del viejo zorro que quería comérselas. Siete no pudieron cacaraquear un nuevo amanecer en aquella época.
Ese fue el trabajo que pudo realizar después de ganarse la confianza. Esa fue la historia que le tocó vivir a la empresaria vallecaucana y candidata al Senado de la República por Uribe Centro Democrático, Susana Correa Borrero, quien estuvo secuestrada por un frente guerrillero del ELN comandado por alias “El Profe” en esa zona del país.
A finales del año 2001, en las horas de la tarde, Susana Correa salió de su trabajo en la Empresa Gases del Norte en el municipio de Palmira. Varios sujetos asaltaron el vehículo, le vendaron los ojos y la trasladaron a un lugar desconocido para notificarle que estaba secuestrada por el ELN.
Durante el cautiverio logró generar tanta confianza entre los captores que le permitieron bañarse diariamente en el río con jabón azul que partía en tres para el aseo personal y el lavado de la ropa que podía cambiarse cada tres días. La alimentación no era tan mala. En la mañana plátano y yuca, al medio día yuca y plátano, y en las noches lo mismo. Correa Borrero no muy satisfecha con la variedad gastronómica se puso a cocinar, con el fin de mejorar su dieta alimenticia y la de sus captores que apenas disfrutaban de una sola vianda, el sancocho blanco compuesto por esos dos ingredientes infaltables, el plátano y la yuca…
   
A comienzos del año 2003, a las 2:00 de la tarde de un día cualquiera, se visualizaron en la lejanía de la región del Alto Naya varios helicópteros. En segundos las aeronaves estaban encima de la finca donde permanecía Susana Correa. El Gaula y el Ejército tenían cercado el lugar. Era la primera liberación de una persona secuestrada durante el primer gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez.
Esa liberación a sangre y fuego en la que murieron varias personas generó en Correa Borrero no solamente una lealtad fundamentalista con el expresidente Uribe, sino también un compromiso permanente para solucionar los graves problemas sociales y de inseguridad que afronta el país.
Diez años después de su liberación, la candidata al Senado por el UCD, Susana Correa Borrero tiene como compromiso desde el Congreso de la República impulsar el desarrollo del Valle del Cauca y de otros departamentos a través de proyectos de infraestructura que posibiliten mejorar la calidad de vida de los colombianos.
Desde hace 18 años aproximadamente no visitaba la ciudad de Santiago de Cali. La última vez estuve con una orquesta haciendo música en varios sectores de la ciudad. Visitar nuevamente la hermosísima tierra del Valle del Cauca fue la oportunidad para conocer más detalles sobre la idiosincrasia de esta gente guapachoza, querida, alegre y desinhibida que atiende a sus visitantes con demasiada amabilidad. El vallecaucano es desparpajado, tranquilo y en muchas ocasiones lenguisuelto a la hora de afrontar la cotidianidad. Todavía recuerdo el consejo que una hermosa caleña de ojos verdes y tacones altos le dio a su amiga después de enterarse que su novio andaba con otra. – ¡Mirá ve, sólo te digo una cosa, recordá que toda arepa tiene su chorizo, oís!…  
Así inteligente, alegre y desparpajado es el ingeniero civil de la Universidad de la Salle Robinson González González, quien hace parte de la lista cerrada por el UCD a la Cámara de Representantes por departamento del Valle del Cauca. Este caleño, hijo de una vallecaucana y un santandereano con una Maestría sobre Seguridad y Defensa Nacional de la Escuela Superior de Guerra de Bogotá y una Especialización en Gerencia de Proyectos de Ingeniería de la Salle, ha trabajado en proyectos de infraestructura en diferentes zonas del sur del país como en el municipio de Buenaventura donde participó de la implementación del Plan Nacional de Gas.
González González, perteneció al Partido Conservador, pero fue Uribe Centro Democrático el movimiento que le ofreció la oportunidad de participar en política de una manera más directa, que según él, le permitirá impulsar proyectos de infraestructura que van de la mano con el incremento de la productividad.
Salimos en la mañana rumbo al norte del Valle del Cauca. La primera visita fue al municipio de Palmira donde tuve el primer contacto con Luis Fernando Agudelo otro de los integrantes de la lista a la Cámara de Representantes del UCD por este departamento.
Seguimos el viaje hasta la tierra del Señor de los Milagros, el municipio de Buga. Me dije a mi mismo, -hijo visita la Catedral, arrepiéntete-. Le pregunté a Luis Fernando cual era la razón de su acento paisa y respondió: -mi papá Jorge Agudelo Osorio es de Jardín, Antioquia y mi mamá María de Jesús Londoño Hoyos de Riosucio Caldas, pero yo nací en Cartago. Casi le digo: -cuente con mi voto…
  
Mientras caminábamos Buga, Luis Fernando Agudelo quien padeció poliomielitis a los seis meses de nacido, insistió en su objetivo. -«En caso de llegar a la Cámara trabajaré por la comunidad discapacitada».
Con unos cuarenta y punta de años de edad, Agudelo Londoño manifiesta haber sido el primer Alcalde Cívico y dos veces concejal de Palmira, cargos que dedicó al trabajo comunitario y social, con el fin de beneficiar también a las madres solteras, cabezas de hogar y adultos mayores.
En las pretensiones de este candidato uribista hasta los tuétanos, se encuentra hacerle seguimiento a las leyes aprobadas en el Congreso de la República. Luisfer, argumenta que muchas de las leyes se quedan en los anaqueles del gobierno por la falta de reglamentación. La idea, dice, es hacer el seguimiento respectivo a las leyes aprobadas para que verdaderamente se apliquen como debe ser…
Manejándome bien en un almuerzo de trabajo escuché nuevamente la versión que revela que la mano negra del Grupo Empresarial Antioqueño, GEA, está haciendo hasta lo imposible para que el Procurador General de la Nación, Alejandro Ordoñez Maldonado no firme la sanción disciplinaria en contra del Gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo Valderrama por el caso de la concesión minera que le otorgó al esposo de su exsecretaria Beatriz White.
De acuerdo con la historieta, el GEA le ha prometido el Jefe del Ministerio Público el oro y el moro con tal de retrasar lo que sea posible dicha sanción con la contraprestación de apoyarlo en caso de postularse a un cargo de elección popular. Lo cierto es que al parecer entre uno de los emisarios para esa vueltecita se encuentra el expresidente de Suramericana Nicanor Restrepo Santamaría, quien después de su jubilación y doctorado en Francia, se ha dedicado a intrigar y hacer los mandados entre la crema y nata de los empresarios antioqueños con el poder nacional.
A propósito de Restrepo Santamaría, cuentan algunos médicos, que el empresario está pasando por un mal rato. Dicen entre dientes, que el exintegrante del GEA, padece una penosa enfermedad. Total solidaridad…
Falta claridad con respecto a lo que puede pasar con la Subsecretaría del Concejo de Medellín, cargo en el que se encuentra una cuota política del vicepresidente Luis Bernardo Vélez Montoya, integrante del diezmado Partido Alianza Social Independiente, ASI.
Con la promesa que la coalición oficialista que apoya al Alcalde Aníbal Gaviria le hizo al concejal conservador John Jaime Moncada para cubrir ese puesto, la aplicación de la Ley de Garantías podría aguar esa intención.
De acuerdo con una consulta que se hizo a la Procuraduría, por razones políticas no se puede solicitar la renuncia a una empleada pública mientras esté vigente la Ley de Garantías. En caso de declararla insubsistente, dice el Ministerio Público, esa vacante no puede cubrirse hasta después de las elecciones presidenciales, y sólo se podría ocupar con un nuevo nombramiento si la empleada pública presenta la renuncia de manera voluntaria.
Sin embargo, es necesario resolver el asunto debido a que otros jurídicos explican que en ese cargo especialmente no existe ninguna clase de inconvenientes legales si se declara insubsistente.
El Candidato al Senado Alfredo Ramos, renglón número 13 en la lista de UCD realizó la presentación de la propuesta de trabajo a la que acudimos varios invitados de la ciudad. Tengo que admitir que por un momento pensé estar en el lugar equivocado.
Lo vimos llegar de bluejeans, zapatos de charol, camisa y saco con un morral en la espalda. Se me pareció al primer yerno de Antioquia, Mauricio Valencia y hasta al mismo gobernador con 15 años menos. Pero eso es un asunto de forma y no vale la pena.
Lo preocupante fue su discurso. Es tan pobre que se pareció al de Fajardo. “Soy un político distinto, combatiremos el pago de comisiones de contratos, no daremos coimas, atacaremos la corrupción, garantizaremos transparencia”. Le faltó, “los dineros públicos son sagrados”, y queda exacto…
¡Qué malos son sus asesores! El trabajo de los directores de marketing debe estar orientado, por lo menos, en que sus candidatos se diferencien de los demás, así sean más de lo mismo. Pero la verdad sea dicha, Alfredo Ramos, un muchacho joven de 36 años con ganas de hacer política, como su padre, va en coche, porque yéndole muy mal, Uribe mínimo mete 13 senadores al Congreso.
Si algo se ha aprendido en campañas electorales es que son idénticas a una mala empresa. Se fundan y se liquidan entre el caos en menos de cuatro meses. No existe una empresa en el mundo que funcione bien bajo esas circunstancias, pero así hay que trabajar…
Las elecciones al Congreso de la República no son la excepción. El UCD como lo ven algunos periodistas en Antioquia, deberá sacar para Senado más de 2 millones de votos porque de lo contrario dejará mucho que desear y la cuota más alta de esos sufragios deberá obtenerse en Antioquia. Para Cámara de Representantes está mucho más compleja y confusa la situación, porque ni plata tienen.
En el Club el Rodeo de Medellín, el periodista Javier Velásquez Yepes argumentó que si el expresidente Álvaro Uribe saca menos de 2 millones de votos es un absoluto fracaso. Las sumas demasiado generosas argumentan que si Uribe saca más de 5 millones de votos en todo el país sobre la base del porcentaje de favorabilidad, el mismo 8 de agosto de 2014 podría presentarse «golpe de estado» con los cerca de 50 senadores del UCD, proyección completamente imposible y utópica.
Las especulaciones más negativas sustentan que en caso de obtener un millón 500 mil votos alcanzarían para sacar 13 integrantes para la Cámara Alta, mientras los más mesurados dicen, como Velásquez Yepes, que por encima de los dos millones de votos ingresarían entre 20 y 25 senadores…
Sin embargo, mientras el panorama para Senado es mucho más claro, para las Cámaras de Representantes de los diferentes departamentos el dulce se les puso a mordiscos. Ni voluntad de trabajo tienen. La realidad es que el expresidente Uribe dejó esa responsabilidad a los candidatos al Senado de cada departamento, pero sin resorte financiero que asegure por lo menos el trabajo electoral por cada una de las regiones.
Lo más grave del asunto es que, como dice el amigo Gardeazábal, los candidatos a las Cámaras de Representantes de los diferentes departamentos por el UCD, son unos -ilustres desconocidos- a los que les hacen falta grandes inversiones en Relaciones Públicas y Marketing Político.
“Otra navidad, otro año más de recordación”  es la canción interpretada por Celio González  con la grandísima Sonora Matancera que se viene a la memoria cuando escuchamos los resultados en las noticias de la alborada. Los titulares citan 16 quemados con pólvora en el primer día de diciembre, escandalosa cifra, como escandalosa, aburridora y abrumadora fue la noche del 30 de noviembre y el amanecer del doceavo mes del año.
La secretaria de salud de Medellín se refería en términos económicos al suceso y planteaba que no era posible tal cifra, cuando el Municipio, en compañía de los otros que componen el Área Metropolitana invirtieron una alta cantidad de dinero en campañas de prevención que no dieron buenos resultados.
¿Qué está fallando? El análisis debe ser multipolar. Por un lado, recordemos, y este debe ser el primer llamado de atención, que fue el gobierno municipal de Medellín, quien, con el ánimo de minimizar las fuerzas de los combos, que recibían el mes de diciembre con tiros de fusil y de revolver  en los barrios, se inventó lo de la “alborada” para recibir a diciembre, es decir, la primera responsabilidad de lo que sucede es del estado; en segundo lugar y quizás lo más grave de todo, es esta mentalidad mafiosa de algún sector de la población paisa, mentalidad que nos invita a querer sobresalir de manera escandalosa y fafarachera: el equipo de sonido más  potente, el carro más grande, la mujer más tetona y la alborada con más pólvora. Además, la “fiesta» está casi que legitimada por  algunos sectores de la sociedad, por ejemplo, los medios de comunicación, que nos enseñan cómo preparar a las mascotas para la alborada; frases como “no permita que los menores manipulen la pólvora” dan a entender que  el uso de ésta está permitida en mayores de edad, lo que genera una ambivalencia en la aplicación de la norma.
El tercer punto estriba en el papel de las autoridades y su posición frente a esta prohibición. Vivo en el sector de la cuarta brigada y me tocó ser testigo de tres carpas dispuestas en un radio no mayor de diez cuadras desde las cuales se estaba quemando pólvora, incluso una de ellas estaba ubicada en la calle paralela a la calle Colombia, a una cuadra de la brigada del ejército, acaso no son los soldados y miembros del estamento militar autoridad y no tienen el deber de detener estas violaciones a la norma. Si esto se presenta en este sector, qué diremos entonces de lo sucedido en los barrios altos donde la presencia, ya no militar, sino policial se dificulta. Y es que realmente pareciera que tanto la policía como el ejército y la autoridad en general no están muy convencidos de la prohibición, lo que implica entonces que no les interesa aplicar la norma.
Esperemos que en el resto de la navidad los quemados con pólvora sean personas, menores de edad o no, que la estén manipulando y no inocentes transeúntes que desprevenidamente son alcanzados por esta peligrosa diversión.
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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.