domingo, julio 21, 2024

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TIRO AL BLANCO N° 261

Los resultados electorales obtenidos durante la segunda vuelta presidencial estaban cantados. Santos fue elegido presidente nuevamente por cuatro años porque en el momento justo prendieron la maquinaria que dejaron apagada en la primera vuelta de finales de mayo.

Las elecciones presidenciales en las que participamos unos 15 millones de colombianos, nos pusieron a decidir entre la extrema derecha de Uribe y la derecha de Santos, quien en la recta final logró, aunque contradictorio, el decisivo apoyo de la línea izquierdosa de la excandidata Clara López y del alcalde Gustavo Petro en Bogotá para afinar su triunfo.
Pero el peor perdedor es el senador Álvaro Uribe Vélez, no por su gran votación, cerca de 7 millones de sufragios con que muchos, como mi madre, avalaron sus propuestas. Uribe es el peor perdedor porque le tocó comer, por parte de la maquinaria de Santos, lo que a él tanto le gusta repartir…
A Uribe y Centro Democrático, reconociendo que en el escenario regional serán contundentes en las elecciones territoriales, le tocó padecer las mismas prácticas que ordenó para hacerse reelegir hace ocho años, como el soborno que le hicieron Sabas Pretelt de la Vega y Diego Palacio a la representante Yidis Medina, para no mencionar más casos que los uribistas no quieren recordar.
A Centro Democrático le tocó aguantar la pesada locomotora electorera del Estado que el mismo Uribe inventó para aferrarse al poder, y que en esta ocasión repartió carbón a diestra y siniestra en el norte, el sur del país y en Bogotá para beneficio de Santos.  
Lo cierto es que con Zuluaga o Santos el país seguirá igual. Así mi madre haya cambiado el Corazón de Jesús de la sala para empotrar con un clavito el cuadro de su máximo mesías y mentor Álvaro Uribe, el país fue, es y será la misma vaina, porque fue absolutamente evidente que en la segunda vuelta presidencial no ganó el mejor ni el peor, ganó el que sacó más votos…
El apoyo que le brindó el Polo Democrático Alternativo al nuevamente electo presidente de la república Juan Manuel Santos tiene reventado por dentro este Partido.
Era de esperarse la reacción del Senador Jorge Robledo tras conocer la decisión de López en apoyar los diálogos de paz con las FARC en la Habana a través de la candidatura de Santos. El parlamentario más votado del país, líder del Movimiento Obrero Independiente Revolucionario, MOIR, se aisló de la línea de López para, coherente con su discurso, impulsar el voto en blanco.
Pero las críticas en contra de Robledo sobrepasan la coherencia política. Entre la supuesta izquierda democrática colombiana los desacuerdos son pan de cada día porque se discuten de frente y con argumentos a diferencia de otros partidos políticos. El Polo no es un partido tan decente como muchos creíamos, por el contrario, demostró en esta campaña que es más de lo mismo pero con discurso propio.
Supuestamente el Polo Democrático Alternativo estaba unido para impulsar la candidatura a la presidencia de Clara López Obregón, hasta que se escogió como candidata vicepresidencial a Aida Avella de la desmantelada, UP.
En Antioquia, por ejemplo, se polarizó la campaña del Polo. Mientras los seguidores de la línea política de Carlos Gaviria intentaban asumir la campaña, los integrantes del MOIR no hicieron nada. La misma López responsabilizó al senador Robledo de matoneo a través de panfletos de los que fue víctima por el sólo hecho de haber apoyado el proceso de paz y la reelección de Santos…

Varios de los integrantes de Centro Democrático en Antioquia andan de pelo parado por el futuro de su máximo jefe el electo senador Álvaro Uribe Vélez.

La preocupación de los subalternos tiene que ver con la posesión de Uribe el próximo 20 de julio, momento en el que perdería el fuero presidencial que le impide a la Corte Suprema de Justicia investigarlo por los presuntos delitos cometidos durante los ochos años de presidencia. De no posesionarse, advierten algunos analistas, sería nefasto para Centro Democrático.
Entre los senadores y representantes a la cámara que fueron elegidos por CD son muy pocos los que podrían defenderse de los cocodrilos que permanecen con las fauces abiertas esperando su ingreso al congreso colombiano.
Claudia López, Iván Cepeda, Jorge Robledo y Horacio Serpa por mencionar algunos están muertos del hambre, esperando las carnitas y los huevitos de Uribe…  

Hasta la próxima semana tienen tiempo para renunciar a sus curules los servidores que pretenden aspirar por un partido diferente por el que fueron elegidos en el 2011.

De acuerdo con la última reforma política los concejales y diputados que pretender participar de la próxima contienda electoral territorial en el 2015 pero por un partido distinto al que representan, deben renunciar 16 meses antes de la inscripción.
Ojo. En esa situación se encuentran varios servidores públicos de acá y de allá, que deben analizar muy detenidamente el tema para evitar inhabilidades que les pueda aguar la fiesta política el próximo año.
Mientras una que otra frase de la gobernación hacía ver que trabajaba por la reelección de Juan Manuel Santos, el secretario de Infraestructura Física de Antioquia, Mauricio Valencia parrandeaba en el mundial de fútbol en Brasil.
Pues el hijo de rana, Maurín renacuajo, salió esta mañana muy tieso y muy majo, con pantalón corto, corbata a la moda, sombrero encintado y chupa de boda. -¡Muchacho, no salgas!- le grita mamá pero él hace un gesto y orondo se va…
Un funcionario de esa dependencia hizo la denuncia argumentando que Valencia con otros compañeros de trabajo, con presupuesto estatal se fueron para el Brasil de muchas garotas… 

Tranquilito quedó el electo representante a la cámara por el Partido Conservador, Nicolás Echeverri, luego que el Consejo Nacional Electoral, rechazara la solicitud de revocatoria de su elección para el período 2014 – 2018.

La demanda interpuesta por John Alejandro Mesa, argumentó una presunta inhabilidad para ser congresista por la violación al numeral 8 del artículo 179 de Constitución Política de Colombia, que explica que “nadie podrá ser elegido para más de una corporación o cargo público, ni para una corporación y un cargo, si los respectivos períodos coinciden en el tiempo, así fuere parcialmente. La renuncia a alguno de ellos no elimina la inhabilidad”.
Echeverry Alvarán fue Presidente del Concejo de Medellín hasta noviembre de 2013, fecha en la que renunció a su curul para aspirar a la Cámara de Representantes. Fue elegido el pasado 9 de marzo con 27.112 votos, mientras que Carlos Alberto Zuluaga, quien según la pretensión del demandante debía ser llamado a recibir la credencial de Echeverry, obtuvo 26.586 votos. El CNE rechazó la solicitud de revocatoria, precisando que contra dicha resolución no procede recurso alguno, es decir, Carlos Zuluaga mamando…

Bastante expectativa tienen la mayoría de los funcionarios de UNE Telecomunicaciones debido a que en el mes de julio se inicia, de verdad pa’Dios, la fusión con Millicom.

La expectativa tiene que ver porque la mayoría de los jefes de alto turmequé están muertos del susto, debido a que dicho proceso les puede disminuir considerablemente sus remuneraciones mensuales a las que están acostumbrados. Trabajar poco, ganar mucho…
Lo cierto es que la misma Millicom inició un trabajo de concientización y lavado cerebral a sus propios empleados para que no sean reacios al cambio. La situación de UNE es de pánico, sufren en silencio, como cuando un hombrecito va a hacerse sacar una cordal sin anestesia, no dice nada, no se queja, pero se le salen las lágrimas. Algunos inclusive están esperando a que el proceso de fusión comience para posteriormente demandar indemnizaciones y así abandonar el cargo.
En Millicom en cambio, andan relajados, no tienen nada que perder, por más que trabajen no será duro por la sencilla razón que los empleados estatales tienen fama de malos trabajadores y argumentan que la fusión les disminuirá la carga laboral. Lo evidente sobre la fusión UNE – Millicom es que, así hayan dicho lo contrario, se cancelarán cargos de la muerta estatal UNE Telecomunicaciones.
Los buenos resultados deportivos arrojados hasta el momento en la Copa Mundial de Fútbol Brasil 2014, han hecho de ésta una de las mejores de la historia, comparada por ejemplo con el mundial de 1958 en número de goles, con una marcada participación de los jugadores llamados a protagonizar la justa deportiva y la aparición, por fin, de la tecnología para dirimir alguna inexactitud arbitral.
Sin embargo, estos resultados deportivos contrastan con la realidad social de un país que aunque sus cifras macroeconómicas muestran un marcado desarrollo económico a tal punto que lo tienen enfilado a ser parte del grupo de los países desarrollados, mantiene a gran parte de su población sumida en la pobreza y la inequidad, lo que ha llevado a hacer del evento una vitrina nacional e internacional para reclamar mejores condiciones de vida y al mismo tiempo para mostrar su inconformidad con la alta inversión hecha en la realización del certamen orbital.
Y es que históricamente lo invertido en la realización de un Mundial de Fútbol o unos Juegos Olímpicos en ningún momento es recuperado por el país realizador. De hecho y quizá el ejemplo más representativo de esto fue lo sucedido en la ciudad de Montreal, Canadá, que realizó los Juegos Olímpicos en 1974 y que tardó treinta años para pagar una deuda de 2.800 millones de dólares invertidos en la realización del evento.
El costo del Mundial de Fútbol 2014 para Brasil, sobrepasa los 11 mil millones de dólares, cifra bastante abultada para un país en que sus conciudadanos no tienen resueltas las más mínimas necesidades básicas y que según los protestantes debieron haber sido invertidos en salud, educación, y servicios públicos domiciliarios, “porque el mundial dura un mes y lo otro es para toda la vida” era la consigna que se repetía al unísono entre los marchantes.
Lo que llama la atención es cómo el dinero de los contribuyentes se invierte en negocios de los particulares, como lo es la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), y que es quien realmente obtiene ganancias en las competiciones futbolísticas, sólo por mencionar un ejemplo, en Alemania 2006, por derechos de televisión, y venta de artículos relacionados con el evento, la Federación obtuvo ganancias por más de 3.200 millones de dólares, cifra nada despreciable por sí sola, y aún menos si se entra a comparar con los apenas 500 millones de dólares que este año (8 años después) recibirá Brasil por la realización del certamen.
Los grandes eventos deportivos son una expresión más de lo que la política neoliberal ha generado, sobre todo en países en vía de desarrollo, pues se pone al estado, su presupuesto, su administración y su infraestructura al servicio de las multinacionales, quienes finalizados los eventos simplemente recogen sus enormes ganancias y las depositan en bancos suizos, mientras que los países anfitriones quedan endeudados, con obras empezadas y en muchos casos innecesarias y subutilizadas.
 
Las protestas de los habitantes del “coloso del sur” desbordan el contexto local y regional. En ellas se ve reflejada la inconformidad de los pobladores del mundo excluidos de los grandes negocios y eventos  que generan enormes ganancias que entran a engrosar las arcas de los poderosos mientras que el común de la gente tiene que presenciarlos por televisión y pagar con impuestos y privaciones las deudas contraídas por los países para poder realizarlos.
Por: Camilo Grajales
Fue el Acto Legislativo 02 de 2004 el que hizo que el ex presidente Uribe temblara la noche del pasado domingo 15 de junio cuando por segunda vez el país reelegía un presidente. Firmada por él, esta norma permitió la reelección inmediata modificando varios artículos de la Constitución, y en consecuencia la promulgación de la Ley de Garantías Electorales, después de un accidentado tramite parlamentario que la aprobó en junio de 2005. Toda una estructura bien montada que le permitió garantizar su segundo periodo con total legitimidad.
Al igual que un búmeran al ex presidente se le devolvió lo malo. El presidente candidato Juan Manuel Santos no tuvo la necesidad de montar una nueva plataforma programática, que no tendría sentido, ya que bastó con vender la idea de que todo estaba estrictamente ligado al proceso de paz en la Habana. De otro lado, la otra campaña pasó por malos ratos, denunció abuso de poder, presión violenta, propaganda negra, montajes, trató de restarle importancia al discurso guerra-paz mostrando propuestas coyunturales a problemas estructurales, un buen intento publicitario pero fallido.

En el discurso del domingo Álvaro Uribe Vélez dijo: “Colombia necesita un sistema electoral diferente, garante de transparencia y que evite los abusos como los cometidos por el gobierno Santos”, como si la compra del voto de Yidis y Teodolindo para la primera reelección no hubieran sido abuso de poder y falta de transparencia, esta vez las dinámicas de la política se la estaban cobrando. Su pedagogía del miedo también le funcionó al revés, pues al fin y al cabo la gente se movilizó por dos razones sustanciales: la paz y el voto anti-uribista, el cuento de terror castro-chavista no convenció del todo.

El “articulito” que permite la reelección le pasó cuenta de cobro al ex presidente Uribe y nos está costando caro al resto de colombianos porque se supone que permite continuidad, pero las reformas y el Estado se paralizaron por la campaña y la Ley de Garantías. Lo que hubo fue una lucha frontal por el poder entre dos grandes élites, la una representante de los gremios urbanos más ricos de Bogotá, y la otra, de latifundistas y ganaderos, pero que comparten sin diferencias el mismo modelo de gobierno. Como dijo un gran amigo mío: en estas elecciones “el logro fue lo que se pudo evitar, lo demás está igual». 
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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.