sábado, julio 20, 2024

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TIRO AL BLANCO Nº 263

El primer intento fue en el 1993, cuando con la impertinencia de la juventud, junto con un gran amigo, decidimos emprender el viaje. La idea era clara: atravesar la Serranía de la Macarena para llegar a Caño Cristales. Veintiún años después descubrí que falta mucha geografía por leer y pude entender por qué contestaban: -¿van a raspar coca?, cuando preguntábamos por dónde llegar a la Macarena.
Luego en el 2000, en plena época de la zona de despeje lo volví a intentar, “imposible, el parque está cerrado”. El cierre se debía al control que el grupo guerrillero de las FARC ejercía en ese momento en la Serranía de la Macarena, punto de encuentro de tres de las cuencas ambientales más ricas del mundo: la Orinoquía, la  Amazonía y la Andina. El Estado abandonó a su suerte las localidades de la zona y eran los bolcheviques los que habían resumido en uno solo, los tres poderes que estructuran la democracia.
Ese control dio origen a muchas historias que hoy se escuchan en el parque principal de la Macarena. El municipio que lleva el mismo nombre se encuentra en el centro de la Serranía, salir de allí hacia Villavicencio le implica a los lugareños una inversión por trayecto de $180.000 (ciento ochenta mil pesos), si lo hace en una de esas avioneticas que se mueven al capricho de Eolo o $120.000 (ciento veinte mil pesos) si lo hacen en lancha por el río Guayabero hasta San José del Guaviare.
El río Guayabero que nace en el Parque Nacional Natural Cordillera de los Picachos, que cambia su nombre por el de río Vaupés para desembocar en el Orinoco fue testigo, al pasar por un lado del Municipio, del intercambio comercial que mantuvo la economía de la Macarena hasta el 2002 y que mostró la desidia y negligencia de un Estado que redujo su territorio al centro y norte del mapa, olvidando el resto. Allí, frente a lo que hoy se llama el muelle INDERENA, el grupo guerrillero instaló uno flotante, que hacía las veces de comercializadora donde se compraba de contado y en efectivo la coca. El dinero pasaba de mano en mano, y cuando éste faltaba, seguramente por algún retén militar porque aún en la actualidad no hay entidad financiera, el polvito se convertía en la moneda de intercambio.
Además de esto, las FARC tuvieron un campamento asentado en las afueras del Municipio, eran la autoridad civil y militar, llegó a tanto su dominio en la zona que la única carretera que comunica a este hermoso pueblo enclavado en la Serranía con el interior del Meta fue construida por el “ingeniero” Jojoy, como lo apelan hoy jocosamente los lugareños no sin un asomo de temor en sus rostros.
“Un día amanecimos sin guerrilla”, la policía cívica instaurada por ellos se había ido junto con el muelle flotante y con ellos la riqueza cocalera. Y en su lugar la incertidumbre y el temor empezaron a reinar, “faltaban días para las elecciones de 2002”. “Había miedo, pobreza, hambre… la gente no salía ni a la puerta, en silencio esperábamos el proceso de retoma”.
“No sabíamos por quién, pero estábamos seguros y a la espera de que algún grupo lo haría”. Y así fue, semanas después de que Álvaro Uribe Vélez asumiera la presidencia del país, una noche los despertó el retumbante estallido de las bombas y el estridente ametrallamiento de los aviones. El proceso de retoma había comenzado y esta vez por el ejército.
Basta decir que se hizo a sangre y fuego, aplicando fielmente la doctrina de tierra arrasada: “dispárele al que porte botas pantaneras, esos son los enemigos”. Era la orden, olvidando que esa prenda es imprescindible para todo el que viva en una zona donde el invierno dura 6 meses. “Después pregunta quién era”. La desconfianza reinaba entre militares y población civil.
Además de la crueldad del proceso, se iniciaron las fumigaciones con glifosato que sólo destruyeron algunas plantaciones de coca pero sí todos los cultivos de pancoger con los que el pueblo intentaba escasamente mitigar el hambre.

Después de una hora y diez minutos de vuelo como por una carretera destapada y con un nido en la garganta, por aquello del pájaro y los dos huevos, la inestable avioneta aterriza en una pista bien pavimentada y amplia, la del aeropuerto del Municipio de la Macarena. El vecino inmediato es el batallón, con letreros que dan la bienvenida y que le recuerdan a uno que tanto la FUDRA como la fuerza OMEGA están ahí para cuidarnos (en ambos sentidos).

A un par de cuadras está el parque central, entre caballos y perros lánguidos que contrastan con los bien tenidos del ejército, se encuentra una población amable. Mujeres hermosas, hermosísimas, de andar seguro y altivo con ojos vivaces y mirada sincera, de hablar cantado y firme, y hombres de rostros tranquilos pero decididos, trabajadores, amantes de su región y de su pueblo.
Al indagar por el origen del municipio de la Macarena se encuentra la razón de la particularidad del dialecto de sus habitantes. El asentamiento inicial se dio hace poco más de 50 años por colonos venideros en su mayoría de los Santanderes y Boyacá y en menor medida del Tolima y Huila y fue erigido a la calidad de Municipio hace apenas 34 años.
Entre los habitantes, en aparente convivencia, patrullan constantemente los soldados que interactúan con los civiles e incluso se vinculan a algunas tareas cívicas, entre ellas la actividad con la que el Municipio pretende cambiar su historia: el turismo.

Como si la naturaleza quisiera resarcirse en nombre del Estado con esta región, otorgó uno de los paisajes más lindos que se pueda apreciar y, sin temor a equivocaciones, el río más lindo del mundo, el río de los dioses, el arco iris que se derritió, el río de los cinco colores: Caño Cristales.

Llegar a él después de estar en el Municipio implica transportarse en lancha unos 10 minutos por el río Guayabero, luego en camioneta alrededor de unos 8 kilómetros y posteriormente una caminada suave que según el paso de los caminantes no excede la media hora.
En este trayecto se ven constantemente arroyos buscando desembocar en el enorme Guayabero y las infinitas extensiones de la Velloussea, una planta con forma de penca que se hizo casi que inmune a los constantes incendios producidos en su mayoría por el resplandor de los cristales de cuarzo que abundan debido a la formación geológica de la Serranía, una planta que florece en noviembre con una flor blanca de exquisito aroma y que es la excusa de los habitantes para celebrar a punta de Joropo, con aguardiente llanero y mamona y con pruebas de coleo, en ese mismo mes, las fiestas de la Velloussea. “Son deliciosas” dicen, y no lo dudo porque a los macaerenses les brota de su piel la alegría y la amabilidad.
La caminada continúa adentrándose en la Sierra, el suelo es de piedra y los guías cuentan que esas formaciones son de… palabras raras, técnicas que a uno en ese momento no le interesa retener, pues el ruido del agua empieza a concentrar la atención y a incrementar la emoción.
“Hay que pasar por aquí para no dañar las Macarenias Clavígeras”, no provoca moverse. El agua es roja, amarilla, el cauce ahuecado genera algo de temor, pero encanta, es completamente descrestante, escandaloso, intrigante, emocionante ver a Caño Cristales, el río más lindo del mundo.

“Les ofrecimos el cable a los soldados para que pasaran. No lo aceptaron. Minutos después uno de ellos caía y se hundía en el río más lindo del mundo”. Con este triste recuerdo empieza la descripción del Caño, luego agregan: “hermoso, calmado pero de cuidado”.

Caño Cristales no es un río, no tiene nacimiento, es un cañón que se llena de agua caída de la Serranía de la Macarena, por eso es impredecible, por eso su belleza abruma, sorprende en la temporada invernal que va desde junio hasta noviembre. El agua comienza a inundar el cauce y las Macarenias Clavígeras, endémicas de la región, que aguardan pacientemente en las piedras, asoman en colores rojos, verdes, amarillos con sus variantes, dando surgimiento al río de los dioses.
A medida que se camina por uno de los tres brazos que lo componen, los colores aumentan en cantidad e intensidad. Dependiendo del sol, el vanidoso caño da tonos diferentes, pasa del escandaloso rojo a un tenue violeta o a un vivo verde. Y como si esto no fuera el colmo de la vanidad de la naturaleza decidió coger la arenilla que le ha dado la erosión de las piedras de la Serranía depositarlas en su fondo y emitir visos amarillos y muy brillantes. Sencillamente extraordinario…

“La desinformación mediática nos ha hecho mucho daño”, reconocen los habitantes del Municipio de la Macarena, “nuestro objetivo es cambiarla y que el turismo llegue sin temor”. Lo están logrando.

El proyecto turístico de la Macarena está centrado en tres líneas: la ecológica, la multicultural y la comunitaria. Tienen claro que su riqueza se llama Caño Cristales, por eso lo cuidan en asocio con el Ministerio del Medio Ambiente y Cormacarena que por lo menos hacen presencia, así su gestión sea pobre. Se controla el ingreso al parque  para no exceder su capacidad de carga y se prohíbe el ingreso de sustancias tóxicas como los antisolares y los repelentes, no aconsejan el uso de desodorantes.
Los habitantes del Municipio saben que el turismo no sólo es ingreso económico, sino que también la posibilidad de interactuar con otras cosmogonías para cambiar la suya con resultados extraordinarios. Según el profesor Raúl Moreno, uno de los gestores del proceso, la interculturalidad traída por el turismo ha permitido que las expectativas de vida de los jóvenes cambien. Más de 70 jóvenes del Municipio surten sus estudios en diferentes universidades del país, unas que han llegado al Municipio y otras que han abierto las puertas a los jóvenes.
Pero indiscutiblemente lo más llamativo del proceso es el comunitario, la forma como han logrado que las familias se integren. En la Macarena hay dos agremiaciones de guías, una conformada por expertos locales, AGEXMA, la otra por jóvenes bachilleres que gracias a su inquietud sabiamente recogida por el profesor Moreno, se hicieron técnicos en guianza del SENA y ahora están certificados como guías profesionales agrupados en UNIGMA.
Hay 10 restaurantes, 14 transportadores fluviales, 8 terrestres, un número superior a 10 hoteles, 10 familias preparan y envuelven en hoja de plátano los almuerzos para proteger el ambiente y buenos músicos folclóricos de la casa de la cultura. Todos ellos decidieron hacer del turismo su fuente de ingresos.
Esto es el resultado de una apuesta grande en la que también han participado las agencias de turismo, en especial VINATUR, la de Esneider Velásquez, un joven llanero arriesgado que hace aproximadamente 7 años volteó los ojos hacia su región, que empezó por la Serranía de la Macarena y que ahora ofrece otros destinos igualmente atractivos no sólo para Colombia sino para el mundo entero.
Caño Cristales es un paraíso en el que se fusionan la belleza de la naturaleza con la oportunidad de cambiar las condiciones de vida de una región tristemente olvidada por el centralismo de nuestros gobernantes. Pero sobre todo, es una as de nuestro país ante el mundo, con la que le decimos ¡ey Colombia es hermosa, pago por ver tus cartas!
Agradecimiento a toda la población macaerense y en especial al profesor Moreno, a Érica Morales y Milton Velásquez y en cabeza de ellos a los dos grupos de guías que nos acompañaron en tan hermosa visita.

Decidí viajar hacia mi tierra el puente festivo. Eran las 3:00 de la tarde del sábado y mientras Colombia iniciaba el juego contra Uruguay, me revolcaba los dientes con un palillo en el trancón de la variante de Caldas que se extiende hasta el peaje de Amagá. El sol estaba de madre al punto que tocó subir el vidrio y gastar acondicionado, iba solo, muy solo. La invitada al viaje canceló de un tajo la oferta, pasar un fin de semana agradable, en solitario, sufriendo en silencio, mordiendo la almohada para evitar despertar a los vecinos por causa del sexo escatológico que tanto detesta Robertico Gerlein, fue una modesta fantasía.

Tres excusas dieron, tenía que trabajar, estaba muy ocupada, pero ocupada de lo que se dice ocupada y dizque el frio de Jardín le pega muy duro. Sencillo, humildemente me fui para el suroeste y de pura piedra ni siquiera deje que me atacara la derecha… El palillo de dientes con el que jugué más de una hora lo guardé en el parasol para alguna otra emergencia. Quité la música para disponerme a disfrutar del partido que le daría la oportunidad a la Selección Colombia de pasar a los cuartos de final.
Tenía la intención de llegar en menos de dos horas para alcanzar los últimos minutos, fue imposible. Pensé que el horario del partido dejaría la carretera sola, pero se demostró lo contrario. La resignación es lo último que se pierde, viajar solo y sin contar con quien te ayude a manejar la palanca generó cambios, tocó relajarse, reducir la velocidad y disfrutar el encuentro por radio. Los dos goles contra Uruguay llenaron de alegría la nave que hicieron pegarme del pito como todo un furibundo fanático hincha de equipo doméstico capaz de vender la mamá para comprar un par de boletas para una final de campeonato local.
Bien por el fútbol, por los goles y por esos muchachitos que con sus piernas tienen al país unido observando hacia el mismo lado: Colombia – Brasil. Pero hiperventilé y salí de contexto al escuchar tanta güevonada dicha por los narradores y comentaristas de este deporte alienador. Esos análisis son de otro planeta.
Los dueños del micrófono están convencidos que todo lo que se les viene a la cabeza suena bien al oído de la audiencia: “profe, esperemos que a la pelota detenida se le rompa el celofán”, “deben ir muy ansiosos, muy tranquilos”, o “a Neymar lo patrullan tres hombres porque cuando no hay «fuego» en Brasil, Neymar gravita”, no, no, no, yo puedo hacer eso sin cobrar. Las palabras con las que describen el toque del balón son otro espectáculo: “filtró la pelota”, “el balón punzante”, “no la alcanzó a peinar” y “despeinando el esférico”. Eso es una belleza…

Una cosa si es clara, hasta en el fútbol, un simple juego que consiste en meter la pelota en la arquería contraria para ganar, las normas son un estorbo. Así como a algunos políticos y delincuentes les fastidia la justicia, a algunos comentaristas deportivos les genera malestar el reglamento del juego, situación que en determinadas oportunidades los lleva a manifestar que: “Los árbitros son un problema”…



Por: Camilo Grajales
Los Juegos Olímpicos celebrados durante el periodo de la guerra fría permitieron que las superpotencias de la época, la Unión Soviética y los Estados Unidos, consiguieran mucho más que triunfos deportivos. Ganar se convirtió en la manifestación no violenta de la supremacía frente al archirrival. Junto a la carrera espacial, la victoria conseguida a través de las medallas de oro daba cuenta del éxito del modelo económico implementado, socialista o capitalista. La historia se encargó de demostrar cual gobernaría el mundo moderno.
Existen algunas coincidencias entre las dinámicas del modelo económico actual y los resultados obtenidos por algunos equipos de países europeos, americanos, africanos y asiáticos que podrían ayudarnos a entender lo que pasa en el mundial de fútbol celebrado en Brasil. Por ejemplo, España tuvo un crecimiento económico de -1.3% el año pasado, su economía se vino al suelo y las proyecciones de crecimiento para este año se sitúan alrededor de un 0.8%, los actuales campeones del mundo con una pobre actuación no pasaron de la primera ronda. Otras economías con números rojos y eliminados del mundial son Italia, con un crecimiento negativo de -1.8%, Grecia cayó al 3.8% el año pasado, al igual que Croacia y Portugal. Mientras que Suiza, Bélgica y Alemania los únicos con crecimientos positivos entre el 0.5% y el 2% siguen vivos en octavos de final. 
El panorama de los equipos americanos es más alentador. La economía del país anfitrión creció 2.5% el año pasado, y a pesar de las fuertes manifestaciones en contra de los gastos públicos que representó ser la sede del mundial, para este año se espera un crecimiento del 2%. Colombia que enfrentará a Brasil en cuartos de final creció un 4.3%, Argentina que espera enfrentarse frente a Suiza subió 4.9%, Costa Rica que hace historia, tuvo un ascenso de 2.3% sobre el PIB del año pasado. El resto de equipos como Chile, México y Uruguay, eliminados después de una notable participación, todos crecieron entre el 1.5% y el 4.5%.
    
El caso de los países africanos es para resaltar, un tercio de los países del continente crecen económicamente en promedio más del 5.5% al año. Sin embargo, en las justas deportivas mundialistas sólo obtienen 4 cupos de los 13 que obtiene el continente europeo, no hay forma equitativa de competir contra los equipos del norte. El crecimiento económico de los países asiáticos es más moderado, como su juego mostrado en la primera ronda, para Japón y Corea del Sur el incremento estuvo entre el 1% y el 3%.
Puede que los números y los goles sean una simple coincidencia, pero como en la economía y el fútbol, Suramérica se especializó en producir materia prima joven para nutrir las envejecidas maquinarias del viejo continente. Y particularmente, Colombia, sigue haciendo historia, nunca antes la selección de fútbol tuvo un espaldarazo de 22 millones de dólares aportes provenientes de la empresa privada, que de alguna manera, tendrán su beneficio.

En los programa Punto de Vista Radio Nº 70 y Nº 71 de los sábados 21 y 28 de junio por Ondas de la Montaña 1350 AM entre las 12:00 y 1:00 de la tarde tuvimos como invitados al profesor Gonzalo Medina y a la senadora Paola Holguín respectivamente.

En ambos programas hablamos del campeonato mundial de fútbol en Brasil, sobre los resultados de la segunda vuelta presidencial y las proyecciones para las elecciones territoriales del próximo año.

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.