COLOMBIA OLVIDADA

COLOMBIA OLVIDADA

Por: Siervo Sin Agua
Montañas de Támesis Antioquia.

En 1.967 Eduardo Caballero Calderón escribió SIERVO SIN TIERRA, la historia de un humilde campesino boyacense que, en medio de La Violencia, buscaba a toda costa hacerse a un pedacito de tierra. Hoy, 55 años después, la Colombia profunda está llena de Siervos Sin Tierra, pero también, de Siervos Sin Agua. San Pablo, Corregimiento de Támesis, en el Suroeste Antioqueño, tiene a toda su población sin agua “tratada” desde septiembre de 2017.

San Pablo es un lejano y apacible pueblo con vista al Valle del Cartama, que sobrevive de milagro, especialmente por la tenacidad de algunos de sus líderes, como Maritza Ospina y Humberto Duque, quienes se resisten a que desaparezca en medio del abandono estatal.

El 12 de septiembre de 2017 una creciente de la quebrada “La Sonsa” arrasó con la planta de “tratamiento” del acueducto de San Pablo. La planta constaba de un sistema sencillo de bocatoma, desarenador y almacenamiento. Es decir, que nunca han tenido agua desinfectada y realmente potable, pero hoy la situación es gravísima, porque ni eso tienen. Diferentes voceros de la comunidad han llamado la atención de las autoridades locales para que les den una solución definitiva, que 5 años después, aun no llega.

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San Pablo tiene unos 1.200 habitantes y no más de 300 instalaciones domiciliarias de acueducto, pero tal vez por ser pobres, por estar alejados de la cabecera municipal, o por no votar masivamente por los caciques políticos impuestos, no ha visto llegar la mano generosa del Estado.

La comunidad pacífica y aguantadora, hoy cansada de la desadministración y el abandono pregunta: ¿a quién deben recurrir para que tener derecho a consumir agua potable? ¿Será que no son ciudadanos de Primera Categoría? ¿Será que no aportan los suficientes tributos al señor feudal para que les deje caer alguna limosna? Estas y muchas otras preguntas se hacen las desconsoladas familias que habitan a San Pablo.

Y les dirán: “ese no es el único pueblo con necesidades en el país”, “ese no es el único pueblo de Colombia donde el agua causa estragos”, “Los recursos del Estado son insuficientes”, pues resulta que este pueblo no es el único con problemas, pero es el que les duele y por el que levantan la voz, para decir que también existen, que también son Colombia, que también les cobran impuestos y que allá también van, como aves de rapiña, a buscar votos en temporada electoral.

Hoy requieren con urgencia un acueducto digno, que les garantice calidad de vida y les ahorre enfermedades gastrointestinales, también una carretera decente y no la trocha que padecen, y arreglo de la escuela de niños que se cae a pedazos y mantienen en pie con bazares y convites.

El acueducto es una necesidad prioritaria, las anteriores administraciones municipal y departamental hicieron oídos sordos al clamor de los Sanpableños. A las actuales aún les queda año y medio para ponerse al día y saldar la deuda social histórica que el país tiene con esta comunidad.

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Ojalá tantas y tantos políticos que con pecho henchido de orgullo patrio recitan en voz alta su origen campesino y montañero, recuerden que San Pablo también existe, que es parte de la Colombia olvidada que quiere, y merece, “Vivir Sabroso”.

Señores del Concejo Municipal, Señor Alcalde, Señores Diputados, Señores Congresistas que ordeñan los votos de la región en cada jornada electoral, no sean sinvergüenzas. Sabemos que mantener en la pobreza a una comunidad es un “Gran negocio electoral”, pero condenar a San Pablo al olvido eterno del Estado es una infamia.

Por Siervo Sin Tierra, por los miles de Siervos Sin Agua que en toda Colombia reclaman un poquito de Equidad, ¡háganle un acueducto digno a San Pablo!

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