LA CAÍDA DE DAVID

El mundillo empresarial en la capital de Antioquia se está moviendo, y mucho. Lo digo, por lo que viene sucediendo al interior del Grupo Empresarial Antioqueño, GEA, y especialmente en SURA, entidad que preside el empresario David Bojanini.

Resulta que, hechas las denuncias por el Concejal Bernardo Alejandro Guerra contra de Mauricio Vélez Cadavid, quien en la actualidad afronta una demanda por estafa, entre otros delitos, interpuesta por los médicos propietarios de la Clínica Sagrado Corazón de Buenos Aires, entre otros afectados, y que, además, son representados por el bufete del exfiscal general de la nación, Alfonso Gómez Méndez, han pasado cositas.

El escándalo que ocasionó Vélez Cadavid, quien en su momento trabajó para la EPS SURA, ha descabezado a más de uno, empezando por Fernando Ojalvo a quien sacaron de esa empresa aduciendo que se jubilaba, que es cierto, pero también por ser uno de los defensores de Mauricio Vélez en compañía de su compañera sentimental, Lina Vélez, actual directora de la Cámara de Comercio de Medellín.

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Toca refrescar la memoria, debido a que la gota que rebosó la copa fue la sacada que le pegó David Bojanini a Fernando Ojalvo del Consejo Directivo de la Caja de Compensación de Antioquia COMFAMA, cuando se enteró que el Director David Escobar Arango lo había metido en una de las planchas para su elección como representante de los pequeños empresarios de la ciudad y el departamento.

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Lo nuevo es que el tira y afloje entre Bojanini y Ojalvo ha revelado algunos presuntos hechos de corrupción al interior de la EPS que tienen bastante incómodos a más de un vicepresidente de SURA, al punto, que desde ya están anunciando la salida de David Emilio de la presidencia del Grupo con una indemnización de unos 5 millones de dólares, mal contados, $16.500’000.000 (dieciséis mil millones de pesos).

Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.